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Estrellas, mujeres, gatos y pájaros

          Ángela Pardo nació en Santiago en 1948, pero se crió y vivió toda su infancia en el campo, entre gatos, perros, caballos y pájaros. Y cabras, ovejas y murciélagos, cuyos ojos brillantes refulgían en la oscuridad de la noche en las piezas de techos altísimos de la antigua casa de adobe del fundo Bramadero, donde vivía junto a sus padres, hermanos y gente de esas tierras del valle del Maule.
          Se crió también en el olor a trementina y entre los pinceles y telas frescas de su madre que, como ella, era una pintora y dibujante excepcional. Por eso Ángela ha dibujado toda la vida, en cualquier cartón y cualquier tema, lo que está frente a sus ojos, por prosaico que sea, o lo primero que se le viene a la cabeza, sin censura; aunque sus motivos preferidos han sido las mujeres, que casi siempre están desnudas, los gatos y unos pájaros gordos, de alitas pequeñas, como gorriones de papier maché.
          Ángela estudió filosofía en la Universidad de Chile y pintura en la Escuela de Bellas Artes de esa misma universidad, cuando la escuela todavía estaba en el Parque Forestal. No persiguió ningún diploma, pero es artista, filósofa y literata, de esas que recuerdan las mejores citas de los clásicos, para “soportar la existencia” como decía Flaubert.
          Su vida y su obra es como un cuento infantil, de esos que también gustan a los grandes, magníficamente ilustrada, como los cuentos de Andersen que ella y sus hermanos leían cuando niños, coloreados por el inigualable Arthur Rackham, una de sus grandes influencias.
          Los dibujos presentados en este sitio son apenas una muestra del trabajo de Ángela, son los que quedan en su casa, porque la mayoría de los dibujos Ángela los ha regalado o se han perdido entre los años y papeles que se botan en los cambios de casa. Estos dibujos son, por decir lo menos, totalmente originales, porque Ángela, después de más de seis décadas sigue dibujando como si fuera una niña, o un niño, que es como los grandes artistas procura pintar para recuperar la única y verdadera patria perdida en la noche de los tiempos: la infancia. De manera que lo que vemos en esta muestra son sueños, ternura, nostalgia y un trazo maestro con el que se nace y que ninguna escuela puede enseñar.

Texto redactado por Adolfo Pardo, hermano de Ángela, con ocasión de la exposición de estos mismos dibujos en la Casona Nemesio Antúnez de la Corporación Cultural de la Municipalidad de la Reina, en Santiago de Chile, inaugurada el 27 de noviembre de 2015.
 
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