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Miércoles, 27 de julio de 2005
Sr.
Director del Museo de San Francisco
Santiago de Chile
Desde hace ya tiempo siento una profunda molestia cuando me encuentro
ante la presencia de líneas de pensamiento excluyentes que tienden
a perpetuar, sin fundamento alguno, supuestas "culturas superiores"
que adquirieron esa categoría por el solo hecho de haber vencido
y sojuzgado a sus enemigos. Enemigos que, normalmente lo eran por intereses
económicos de aquellos que detentaban el poder militar y político
y no de aquellos que desde su sabiduría recuperaban los conocimientos
de los antiguos o bien, día a día, cultivaban la tierra,
cocían el pan o forjaban los arados. Este sentimiento se me hace
mas evidente y fuerte cuando las aseveraciones provienen de personas que
por su cargo o dignidad se encuentran en un sitial admirado por el común
de los mortales y, desde allí, están en condiciones de servir
de paradigma a la sociedad. Paradigma que puede inducir al bien o al mal,
a la verdad o a la mentira.
A la luz de lo anterior y porque quiero y admiro el esfuerzo que despliega
la Orden de San Francisco por cuidar el legado patrimonial que está
a su cargo, es que me he puesto a hilvanar estas líneas para ver
si podemos establecer algunos distingos y precisiones:
En http://www.museosanfrancisco.cl/historia.htm se dice que
"Durante siete siglos, España lucha por su territorio y por
su fe combatiendo al Islam, hasta que en, 1492 los Reyes Católicos,
Fernando e Isabel, consiguen unificar el territorio y expulsar de la península
a los últimos moros invasores.
España se transforma en baluarte del catolicismo en Europa y en
cabeza de la Contrarreforma.
Ese mismo año, 1492, se agranda con el Nuevo Mundo que descubre
Colón, y traslada a esta inmensidad de tierras y mares sus ideales:
la grandeza de España y la expansión de la fe católica.
Estos ideales, encarnados tal vez inconscientemente en soldados, cazadores
de fortuna y aventuras, lograron, junto a la labor de los sacerdotes,
la colonización de América y la cristianización de
millares de infieles.
Así se gestan nuestra cultura mestiza y las naciones americanas.
En esta empresa civil y religiosa las manifestaciones artísticas
ocupan un lugar destacado porque fueron un medio eficaz en la comunicación
del mensaje cristiano a los aborígenes, quienes muy luego convirtieron
su corazón a la fe católica, y por ella se incorporaron
en la cultura occidental."
Ante lo anterior le propongo esta otra lectura:
Durante siglos las tribus bárbaras que venían del norte
y oeste de Europa, invadieron la península ibérica y diezmaron
a sus originarios habitantes. Luego de constituir una guirnalda de reinos
y señoríos más o menos primitivos abandonaron las
creencias de sus abuelos y adoptaron la nueva, el cristianismo, que les
venía de Roma, Capital del Imperio.
Por otra parte las tribus Bereberes provenientes del sur cruzaron el estrecho,
al mando de un puñado de árabes, y se instalaron en la península.
Así nacieron otros reinos, los de Taifas, herederos del Califato
de Córdoba, capital de la Europa Occidental civilizada y culta
de la época. Durante siglos la gente educada y culta de las tres
religiones occidentales: judíos, musulmanes y cristianos, encontró
acogida en los reinos musulmanes de iguala forma como judíos y
musulmanes tuvieron cabida en los reinos y en las cortes cristianas sin
que ello supusiera o consiguiera evitar la existencia de contiendas periódicas.
No hay que olvidar que el mítico Cid Campeador fue indistinta y
sucesivamente vasallo de señores musulmanes y cristianos, sin tener
nunca que abjurar de su fe, no olvidemos tampoco que son legendarios ya
los aportes hechos a la recuperación de los textos clásicos,
Griegos y Romanos, muchos de ellos solo en versiones árabes (los
originales, en gran medida se fueron perdiendo por ignorancia o por los
incendios de los bárbaros y de los cruzados).
Sin los árabes andalucíes, sin Averroes o sin Maimónides
no podríamos disfrutar los textos de Santo Tomás de Aquino.
Finalmente, en 1492 los Reyes de Castilla y de Aragón, llamados
los Reyes Católicos invaden Granada (como habían invadido
antes otros reinos: Cataluña, Nápoles, Sicilia, etc.) y
expulsan a los musulmanes y a los judíos de la tierra que durante
8 y 15 siglos respectivamente, habían sido su Patria: Alandalús
y Sefarad.
Con el objeto de afianzar el poder de la Casa de Trastámara, Isabel
y Fernando ("Tanto monta, monta tanto") transforman la naciente
España en "baluarte del catolicismo en Europa y en cabeza
de la Contrarreforma". Vale decir, la modernidad en su incipiente
etapa absolutista, transforma en enemigos en la fe a sus "hermanos
en el libro": judíos, musulmanes y protestantes.
Como una manera más de prolongar su política de expansión
imperial y consolidar "la grandeza de España y la expansión
de la fe católica", Isabel arma la expedición de Cristóbal
Colón e invade los territorios que eran ocupados por Aztecas, Incas
y otros pueblos. Para ello se ampararon en la supuesta fe y en supuestos
ideales, "encarnados tal vez inconscientemente en soldados, cazadores
de fortuna y aventuras". De esta manera se logró con el auxilio
de "los sacerdotes, la colonización de América y la
cristianización de millares" de personas que profesaban otras
religiones, pertenecían a otras culturas y tenían otras
costumbres.
De paso, al igual que lo hicieron con Sefardíes y Andalusíes,
mataron, destruyeron y avasallaron.
"Así se gestan nuestra cultura mestiza y las naciones americanas".
"En esta empresa civil y religiosa las manifestaciones artísticas
ocupan un lugar destacado porque fueron un medio eficaz en la comunicación
del mensaje cristiano a los aborígenes, quienes muy luego",
y ante la observación de que es mejor se cristiano que ser quemado
en una hoguera o ser torturado en la mazmorras de la Santa Inquisición,
"convirtieron su corazón a la fe católica, y por ella
se incorporaron en la cultura occidental".
Hacia el final de su reinado y tratando de hacer alianzas que fortalecieran
sus posiciones en Europa, los reyes Católicos casan a su hija Juana
(llamada "La Loca") con Felipe de Ausburgo (llamado "El
Hermoso") ella es, en rigor, la primera y única cabeza coronada
española ya que sus padres lo eran de Castilla y de Aragón
y su hijo, y luego el resto de los reyes "españoles"
pertenecen a casas alemanas, austriacas y francesas hasta llegar al día
de hoy cuando, luego de la masacre que hicieron Franco, Hitler y Musolini
del pueblo español, con la bendición y ayuda de la iglesia
católica, y de 40 años de dictadura, exilo, etc., también
aparados por la iglesia española, vuelven a reinar los Borbones
y el próximo monarca será un Borbón y Grecia.
Sr. Director:
Creo que cada ciudadano y ciudadana, al margen de sus preferencias sexuales,
creencias religiosas, grupo étnico al que pertenece o corriente
política a la que suscribe tiene el deber de respetar a sus semejantes
y hacer valer sus derechos. Siempre defenderé, su derecho a hacer
votos de castidad o a mantenerse célibe antes del matrimonio, aunque
no entienda por qué lo hace. Pero también creo que usted,
al firmar aseveraciones como las que aparecen en la página http://www.museosanfrancisco.cl/historia.htm
solo colabora a perpetuar una visión a histórica, parcial,
colonialista y descalificadora que no contribuye al entendimiento entre
las personas, ni al respeto de nuestros derechos humanos fundamentales.
Suponer que su dios es el único verdadero, y su cultura es la superior
y válida es una prepotencia que solo pueden compartir Torquemada,
Bin Laden y el sionismo fundamentalista, pero que jamás compartirían
Raimundo, arzobispo de Toledo, Hernado de Talavera, Arzobispo de Granada,
Averroes, Maimónides, Avicena, Ibn Gabirol, Sor Teresa de Avila
o San Juan de la Cruz, todos ellos, cristianos, judíos o musulmanes,
pertenecientes al territorio que hoy llamamos España y a quienes
debemos la chispa de humanidad y tolerancia que aún anida en nosotros
y que posturas como la suya no contribuyen en nada a preservar.
Con un fraterno saludo
Jaime Carlos Morera Falcone
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