Novela Memorial y narrativa de la alteridad: reflexiones a partir de una lectura de la novela Camisa Blanca de Guillermo Blanco

por Jorge Osorio Vargas
Artículo publicado el 03/10/2011

Camisa Limpia de Guillermo Blanco (Lom, Santiago, 2000; 1ª. Edición, Pehuén, Santiago, 1989) es  un proyecto narrativo  cuya clave está en  la recuperación de la memoria histórica de la diferencia. Blanco hace de la temática judía un asunto chileno  y de esta manera rescata la idea de un país plural  que ha “limpiado” de su historia convencional  lo diferente, lo “otro”, que en este caso es lo judío. Blanco construye un discurso sobre la Alteridad en un sentido ético y político. Su novela judía-colonial es contemporánea en la medida que es un alegato a favor del derecho a la diferencia y a la disidencia.  Como novela del otro, Camisa Limpia  proyecta un planteamiento sobre la libertad religiosa, en un contexto de restricción y de control político como lo era  la década de los años ochenta del siglo pasado.

Guillermo Blanco, intelectual opositor al régimen militar  y de activa participación en   movimientos de disidencia   desde 1973, construye una novela  sobre  el poder   y la persecución  religiosa y política como categorías universales, así  como urde  un concepto de memoria de resistencia. Blanco plantea una forma de hacer narrativa política contemporánea a partir de la recuperación de  la  historia de vida de un perseguido por el poder. Su relato despliega la lógica de la represión – resistencia en claves universales tratando que la historia que narra se  lea como contemporánea. Estamos antes un “uso” de la memoria  en una clave movilizadora.

La cuestión de las libertades y de  los derechos  era un tema clave en los años ochenta pasados, así como la cuestión de la pérdida del sentido de comunidad  entre los chilenos.  En el país estaba instalado, aunque de una manera no transparente,  el tema de la libertad vis a vis los  temas de la reconciliación  y de las posibilidades de construir un  futuro común.  Estos temas constituían los ejes del discurso político – religioso  de la  época. No obstante, la alta conflictividad política y simbólica acumulada en la  sociedad  chilena tendía a  reducir los espacios  de los consensos pacíficos  y por lo mismo, el ámbito de actuación pública  de los intelectuales estaba  restringido a círculos minoritarios.  No es impropio que Blanco (lo señala en el Epílogo) identifique la condición de exilio interior de Francisco de Maldonado con su propia condición de intelectual o escritor “exiliado”.

Tenemos la impresión que tanto en la vida de Blanco como en la de Francisco de Maldonado hay una clave en el tema de la  espera. La espera (la espera como deseo)  se manifiesta en toda  obra. Algo se espera en  la novela y algo se espera de la novela. La fuerza que mueve el relato es una espera. Es por ello que  – reconociendo, además, la matriz cristiana del autor -  la novela  se desarrolla  como una ascesis. La ” espera “, el exilio interior  y el estado de alerta ante la actuación del poder  adquieren  una   estructura teológica: esta  novela memorial de Blanco tiene  un rasgo sacrificial. La espera es la “espera del justo”  y  la  persecución inquisitorial  se nos presentará como un acto liberador. Esperanza y  persecución configuran en la novela  una  dialéctica :   Francisco de Maldonado (su cuerpo y su conciencia  elaborados como signos)  se arroja a las fuerzas del poder  como quien  asume un sacrificio necesario  , que es  fuente de un  coraje de resistencia , y cuya paradoja (o dialéctica)   sólo se entenderá  leída desde una clave memorial judía -  cristiana.

Blanco nos plantea  “una- puesta- en- abismo” en la larga duración, recuperando  no sólo al judío perseguido sino  la tradición judía propiamente. Así la esperanza y la persecución aparecen como estructuras memoriales cuya lectura    requieren  el uso de herramientas hermenéuticas. Es un relato en clave y en la interpretación de estas claves  está tanto su carácter   contemporáneo  como su asunto  político.  Que Camisa Limpia sea  una narración sobre la libertad  en un contexto donde hacerlo  era  un acto político en sí mismo tiene una consecuencia para el análisis, pues existiría en la escritura de Blanco una  primacía del canon ético sobre la historia que cuenta.  Así, la literatura de nuestro autor  se plantea en los ámbitos de las “decisiones últimas ” y   de las   esperas metafísicas, donde el narrador no participa con una memoria cualquiera. Blanco elabora  esta literatura sobre las “cosas últimas”  dándole   densidad escatológica  al pasado (un atributo propio de la literatura memorial) Para este fin, no basta narrar, es preciso desarrollar un andamiaje interpretativo. El autor  no sólo selecciona  los acontecimientos de su historia, sino que también debe elaborar  una hermenéutica.  La autoría es, de esta  manera, una forma de resistencia interpretativa. En Camisa Limpia  se manifiesta   narración  que  construye un horizonte de sentido ,  un  “mundo” que, en el caso de Blanco , se configura en una dialéctica  que confronta   los espacios cerrados (el reino : pequeño y amenazante; la Inquisición:  aplastante régimen de control ; la cárcel ,: destierro final)  con el sacrificio que cumple la función  de resignificarlos desde la tensión escatológica.

Camisa Blanca es la expresión de  una escritura producida en una edad madura del autor (un libro otoñal), y  como toda escritura madura  tiene mucho de testimonial. Por ello , el Blanco  pensador y  activista de la no- violencia  o resistencia pacífica   durante los años setenta está  presente en  la novela:  tanto  en su elaboración de la huída (exilio) y de la precariedad como categorías ascéticas  , como también  en el carácter sacrificial y redentor de la vida  de Francisco de Maldonado.  Para  Blanco, Maldonado es un otro-Cristo partícipe de  la comunidad de los justos, que como minoría abrahámica  el autor reivindica en un  sentido  contemporáneo. El proyecto abrahámico asegura transformar el futuro, la huída,  el exilio y la persecución en  experiencia salvífica.

Por esta razón,  para Blanco el tema judío de la novela tiene    , más allá de su lealtad literaria  con la historia que narra, un  “uso”, como diría Todorov;   un  “uso” hermenéutico, que  le permite no fallar en su intento de hacer una novela contemporánea.  Maldonado es  presentado como un santo  para los tiempos de Blanco. Su ascética es redentora de toda inquisición y se  la expone como una especie de pedagogía de la libertad. Maldonado no representa el miedo de la libertad sino el coraje del creyente, del que se sabe elegido y parte de una pueblo o comunidad de justos.

Blanco  elige su historia y selecciona sus claves  a partir de  una inmersión no neutral en su propia biografía. El “material” Maldonado  es procesado por la teología política   de Blanco: la resistencia pacífica de Maldonado es  la propia disidencia del autor. El otro Cristo  acepta la violencia y la disciplina del poder inquisitorial  y, con tal actitud, pone en funcionamiento una lógica que consiste en enjuiciar  la violencia del victimario  en  un orden temporal y religioso superior, que empequeñece al agresor  y desarma las raíces  morales y psicológicas de la violencia institucionalizada. De esta forma la víctima  representa la  “minoría”  abrahámica,  un signo movilizador   que desarma la violencia  juzgándola  en un orden  escatológico. Como suele ocurrir en la literatura  memorial de raíz judía-cristiana  la escatología subordina la política. Un acto político  considerado correcto (legal) puede  llegar a no consumarse como tal en la ” perspectiva   de todos los tiempos”.   La derrota de Maldonado, en este caso, hay que leerla  en  clave  pascual, como un paso místico , que no queda en el vacío o en el absurdo , sino que expande su significado y su plenitud   a través de la escritura , el testimonio , la confesión  a todos los tiempos.  Blanco actúa así como un escritor sagrado, un testigo de la comunidad de los justos.

Tal como lo habíamos señalado en el Informe anterior vuelve a aparecer   el asunto del  narrador como un problema historiográfico. En el caso de la novela que comentamos podemos  identificar tres campos donde nos parece apropiado  investigar:

-          La pretensión  de elaborar en el relato  un orden de sentido  (un orden de la memoria)  que articule la experiencia vivida y su razonamiento metodológico.

-          La idea de  historia entendida  como  escucha, recuperando el habla del Otro.

-          La idea  de  historia del Otro como historia de sí mismo  (atributo historiográfico de la noción de comunidad  de los justos).

Estos tres campos de análisis convergen a un ámbito mayor  que es la exploración de la  idea de novela memorial como definición de Camisa Limpia.   En esta perspectiva nos parece  decisivo entender cómo Blanco plasma la cuestión de la contemporaneidad  con el  pasado y el futuro a través de una escritura  de claves, donde no hay cronología lineal, pues la interpretación va y viene como en la propia tradición rabínica de lectura de la Biblia. En la visión hebrea  (Claro: 1996, v.II, p.364)  el presente es un lugar  que se exilia, que se desdobla hacia su alteridad, que es atravesado por otros tiempos con los cuales entra en relación “estallando como un manantial de sentido siempre pendiente“. Esta clave  se desarrolla en Blanco como  una  estrategia narrativa  para hacer contemporánea su escritura memorial , convirtiéndolo explícitamente en un narrador -en- exilio ,  como sucede con  Primo Levi , Elie Wiesel y con otros autores judíos post Holocausto.

Algunas de las características principales  de esta  escritura memorial (o narración –  en- exilio) de Blanco son a nuestro entender las siguientes:

 

  1. La escritura  como sentido tanto  ante la ausencia de Dios  como ante la primacía de la injusticia en la historia  ;
  2. La escritura como lo originario  ;
  3. Dios puede ser entendido como palabra, como texto, como libro ;
  4. El autor es un hermeneuta ;
  5. Los relatos del exilio interior son actos memoriales de la comunidad  ;
  6. La literatura está exiliada o en tensión escatológica, y en razón de ello puede llegar a ser política  y una forma de resistencia ;
  7. El sacrificio es expiatorio y redentor ;
  8. El significado está desplazado en una promesa ;
  9. La escritura es una escucha ( es un relato de la alteridad ,del Otro) ;

10. La persecución siempre adquiere la forma de una inquisición a las letras , a los libros, pues lo religioso es textual , se refiere siempre a un (al) libro  ;

11. La escritura memorial  es siempre ritual, reveladora del lenguaje ;

12. La literatura es reconstrucción de huellas que son expresión misma del ser y del existir.

Blanco consuma una novela memorial  como un anti olvido, a través de una combinación de recursos en que la letra, el decir, el habla ,la escritura moviliza la  “promesa” del justo  y desarma el mito del poder, elaborando la memoria como signo comunitario y  como fuente de una confianza pública  . La memoria no extravía sino orienta,  construye el  sentido común de una sociedad por medio de la letra (del texto) que se sacrifica y se redime en una Escritura de todos los tiempos. Por tal razón, Francisco de  Maldonado no  sólo es  eterno sino contemporáneo.

 

 

Referencias Bibliográficas:

-          El concepto de ” usos de la memoria “  y sus estrategias discursivas está en el texto de Tzvetan Todorov  “Los Usos de la Memoria”, Paidós, Barcelona, 2000.

-     Una presentación general de  los debates acerca de una  ” teoría memorial ” entre los     intelectuales  europeos a partir de  los años setenta del siglo pasado  puede verse en Jean Améry , “Mas  Allá de la Culpa y la Expiación ” , Pretextos, Valencia , 2000 ( 1a.edición en alemana , 1977)   .

-          Sobre el carácter hermenéutico de toda literatura memorial  ver el  texto de Remo Bodei, “Libro de la Memoria y de la Esperanza “, Losada, Buenos Aires. 1998).

-      La idea de ” libro otoñal”  está sacada  del libro de José Luis Molinuevo, “Estéticas del Naufragio y de Resistencia”, Valencia ,2001. Molinuevo  usa la expresión libro otoñal refiriéndose a  Saramago y su novela  “El Cerco de Lisboa”.

-     Sobre el concepto de historia y contemporaneidad en la tradición hebrea  y sobre la Inquisición y lo judío consultar el  nutricio  libro de Andrés Claro ” La Inquisición y la Cábala”, 2 volúmenes, Lom , Santiago, 1996 .

-          Sobre la matriz de la literatura judía  post Holocausto ver : Reyes Mate ,

“Memoria de Occidente .Actualidad de Pensadores Judíos Olvidados “, Anthropos, Barcelona, 1997.

-    Sobre la literatura judía y su carácter memorial ver T. Todorov, “Memoria del Mal Tentación del Bien. Indagación sobre el Siglo XX”, Península, Barcelona, 2002.

-  Sobre la estructura y modalidades contemporáneas  de la escritura memorial  ver la presentación de Harald Winrich en “Leteo .Arte  y Crítica del Olvido”, Siruela, 2000, en  pp. 301 y ss.

- Sobre la idea de la escritura como huella del Otro ver el texto del filósofo judío ya    fallecido Emanuel Levinas, “La Huella del Otro”,  Taurus, México, 2000.

- Sobre la influencia del pensamiento judío en la literatura memorial universal se pueden ver  los libros de Pierre Vidal – Naquet, “Los Judíos ,la memoria y el Presente “, FCE, México, 1996.; de  Ricardo Forster , El Exilio de la Palabra. Ensayo en Torno a la Judío”, Arcis, Santiago, 2000 ;  y  de Y. Yerushalmi y otros , “Usos del Olvido “, Nueva Visión, Buenos Aires,l989.

-          Otra vía interesante para plantearse el asunto de lo memorial en la novela  es el capítulo 5  del libro de Mónica Codina ” El  Sigilo de la Memoria .Tradición y Nihilismo en la Narrativa de Dostoievski”, Eunsa, Pamplona, 1997.

-          Sobre el carácter sacrificial  en la literatura cristiana originaria   pueden verse  los textos de René Girard, el más reciente  analiza el mito del sacrificio en la antigüedad y en los Evangelios: “Veo a Satán Caer como el Relámpago”, Anagrama, Barcelona, 2002. También: “El Chivo Expiatorio”, Anagrama, Barcelona, 1986.


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