Los Orígenes de la Poesía en Chile.

Se suele afirmar que Chile es un país de poetas, y dicha aseveración pareciera tener fundamento, gracias a dos de sus laureadas figuras: Neruda y Mistral. Sin embargo, pareciera ser que la producción poética, durante las cuatro primeras décadas de vida independiente de nuestro país, no fue del todo convincente para sus pares.

 

“La Araucana” de Alonso de Ercilla, tiene la importancia de ser la primera producción poética, desarrollada en nuestro territorio. Más allá exaltación o idealización del paisaje, de los acontecimientos y personajes relacionados con las “virtudes guerreras del pueblo mapuche”, la-araucanaencontramos en ella, el primer antecedente referido a la gradual asimilación, que dará pie a una síntesis cultural entre lo hispano y lo indígena, presente en el del Reino de Chile.

Según el destacado escritor Fernando Alegría “(…) existe una base para concebir la poesía chilena como un todo armónico, como un organismo en proceso de paulatino crecimiento (…)” (De: Alegría, Fernando; En: “La poesía chilena”; p. 7), cuyo origen lo encontramos, en los primeros relatos épicos de Ercilla y Oña, continuado con los versos religiosos del siglo XVIII y la adaptación del romancero hispánico, reemplazado a principios del siglo XIX con la imitación de la literatura neoclásica española.

Después de la independencia, se traslada dicho modelo literario, a las expresiones principalmente afrancesadas y más adelante, en menor grado, alemanas e inglesas, omitiendo indudablemente, el referente hispánico.

De ese período, Alberto Cabero en su libro “Chile y los Chilenos”, de 1926, destacaba que “(…) En los comienzos de la República, el aletargamiento social se reflejaba también en las letras; entre los poetas, sólo don Antonio José Irrizarri pasaba de lo vulgar” (pág. 307).

El letargo, de que nos habla Cabero, se debe aparentemente a que los letrados volcaron su interés hacia el ámbito político, coincidiendo en dicha lectura, con lo expresado décadas más tarde, por el escritor Ricardo Latcham “El escritor del siglo XIX mezclaba profusamente sus actividades literarias con las políticas.La actitud romántica ahogaba, a veces la espontaneidad de la vena creadora”.

Sin embargo, partir de la tercera década del siglo XIX, hace entrada en Chile, un romanticismo tardío, el cual motivó una gran producción literaria.

Dicha escuela, influirá notablemente en los activos grupos juveniles liberales, egresados de la enseñanza del Liceo de Chile, formados con la orientación educativa de Andrés Bello y en su contraste, por la influencia del escritor argentino Faustino Sarmiento, llegado a Chile producto de la dictadura de Rozas. También en algo influirá en esta generación, las lecturas de las obras de Balzac, Stendhal y Goethe.

Así se hablará del despertar de la poesía chilena, a partir de la “generación de 1842”. Ella formará “Sociedad Literaria” con Jotabechepersonalidades como José Victorino Lastarria, Salvador San Fuentes y el destacado costumbrista José Joaquín Vallejo (Jotabeche).

En otras áreas, surgirán la “Sociedad de la Reforma” con Pedro Godoy y la “Sociedad de la Igualdad” con el polémico Francisco Bilbao.

Sin embargo, varios estudiosos del fenómeno histórico de la poesía, coinciden en establecer la poca significancia, de la calidad de las producciones dadas a lo largo de ese período.

Al respecto, se refería en 1965, el escritor Manuel Rojas: “(…) ¿Cuál es la razón? La razón parece ser que la mayoría de los individuos que en el siglo pasado se dedicaron al difícil cultivo de la poesía (…), la mayoría o todos, repito carecieron del don poético. Sólo fueron versificadores, personas que a fuerza de constancia, lograban dominar los ritmos y adquirir un lenguaje o una retórica que parecía poética (…)”.

En tanto, el crítico literario Hernán Díaz Arrieta “Alone” en su “Historia personal de la literatura chilena”, le atribuye dicha responsabilidad, a la influencia de Andrés Bello:” (…) la polémica de Bello y Sarmiento no significa otra cosa: una lucha entre la mesura y lo desmesurado (…) al parecer triunfó Bello y triunfó en toda la línea. El resultado es un siglo en donde la poesía brilla por su ausencia y donde los prosistas, desde Jotabeche hasta los primeros Chascarrillo Militares de Daniel Riquelme, envolviendo casi todas las novelas de Blest Gana, presentan una prosa acartonada, sin gracia, sin originalidad. La mesura impedía ser grandioso y original.

Untitled-1Por suerte a fines de siglo se logró ahuyentar un poco la mesura. Y entonces empezó a haber poetas (…)” (pp.100 a la 102).

Así con todo, y por sobre la polémica referida a la calidad y la originalidad de las producciones literarias – y especialmente de la poesía -, surgidas a mediados del siglo XIX, varios autores coinciden en destacar los nombres de: Carlos Walter Martínez, Salvador Sanfuentes, Guillermo Matta, Guillermo Blest Gana, José Antonio Soffia, Pablo Garriga Eduardo de la Barra y el crítico nacional Antonio González.