María Moliner, en el diccionario de su nombre recoge la definición de _ismo y nos dice que entre otras cosas es un sufijo formativo, o sea que puede aplicarse acomodaticiamente, por ejemplo, socialismo o vegetarianismo; de nombres abstractos; de cualidad, por ejemplo, egoísmo; de adhesión a doctrina o partido, como calvinismo o liberalismo; y por último, de disposición o actitud, tales como fatalismo o pesimismo. Así pues a través de esta aproximación inicial se observa como en una primera definición de _ismo, se le asigna el adjetivo «acomodaticio», lo que viene a significar que las posibilidades de aplicación de dicho sufijo son prácticamente infinitas, salvo cacofonías o aberraciones semánticas, y abarcan todos los campos, desde estados de ánimo hasta doctrinas políticas, corrientes filosóficas o tendencias literarias o artísticas, de la que en definitiva nos vamos a ocupar. Sin embargo, si ahondamos en dicha versatilidad observaremos, no sin cierta perplejidad, que precisamente esta facilidad da adhesión a cualquier palabra, por paradójico que parezca, va a jugar en contra de nuestras intenciones más inmediatas, que son las de inventar un nuevo _ismo. Y porqué nos hemos propuesto crear un nuevo _ismo se preguntará más de uno, en especial tú, qué sentido u objetivo se persigue con ello. Para ser sinceros no lo sé, pero la verdad es que se escribe y se publica tanta literatura sin motivo aparente. Quizá sea un síntoma del malestar social que se palpa en la calle que cruzo todos los días para ir a trabajar, o quizá sea una válvula de escape. No lo sé. Lo cierto es que el ambiente cultural valenciano, español, europeo y mundial, se encuentra enrarecido y aburrido. Nada nuevo crece bajo el sol de invierno, primavera, verano y otoño, año tras año, a pesar de todo lo que se publica y expone. En fin, el caso es que como quien atraviesa un desierto salpicado de pequeños oasis atravesamos una época salpimentada por pequeñas actuaciones artísticas puntuales y circunscritas a un lugar y un espacio concreto, pero en definitiva una época necesitada de nuevos lenguajes y de nuevas indagaciones por lo que hemos sentido la necesidad de abortar un _ismo, un -ismo totalmente nuevo (seguramente estúpido, pero en su estulticia está su significación) en un campo como el artístico en el que prácticamente todas las tendencias y corrientes ya han incorporado dicho sufijo formativo. Es más, uno se refiere a ellos con la naturalidad de haber sido plenamente asumidos y perfectamente asentados durante años e incluso siglos. Movimientos como el surrealismo, el modernismo, el simbolismo, el cubismo o el dadaísmo, dan muestra de ello y de la fiebre que se originó a principios de siglo por los _ismos. Nuestra idea inicial ha sido la de crear un _ismo global que hiciera referencia tanto al enorme conglomerado de actitudes sociales, culturales y artísticas actuales, como a la carrera desenfrenada a la que nos hemos lanzado en nuestras ansias desmesuradas por devorarlo todo y poseerlo todo, incluido el tiempo y el espacio, coordenadas hasta el momento insondables, pero que en la actualidad, son presa de nuestra arrogancia. Y el arte no es una excepción. Tarea por tanto ardua y compleja, como decíamos con anterioridad, en un momento como el actual en el que todo avanza a una velocidad que a duras penas permite la reflexión, en el que el campo de los -ismos parece sobreexplotado, y sobre todo porque no disponemos de la perspectiva temporal suficiente para referirnos con solvencia a los fenómenos generados en estos últimos años. Sin duda sería mucho más fácil si nos situáramos en el año 2050. Aún así y a riesgo de incurrir en una aberración ísmica vamos a aventurarnos a dar nombre a una nueva tendencia artística, y por lo tanto a una nueva actitud vital desafiante ante ese imparable movimiento económico globalizador que nos rodea en lo que podríamos definir como el «abrazo de la muerte de la diferencia«. En fin, en este contexto, ya puestos a modelar un _ismo, pensamos que debería tratarse de uno que guardara cierta relación con los tiempos eclécticos que vivimos y que englobara a su vez los diferentes modos de ver la vida reflejados en el arte del último periodo. Un periodo, sin duda, marcado por las vaivenes económicos, por los grandes problemas urbanos (individuales y colectivos), por el desapego por la calidad humana y la calidad de la vida pausada y contemplativa, todo lo cual se materializa en el ritmo frenético cotidiano en el que nos desenvolvemos, merced al cuál no nos conocemos ni a nosotros mismos y en el que todo lo que hacemos nos conduce a lo mismo, es decir, a la acumulación de bienes materiales a fin de destacar sobre los demás. En fin todo ello se halla ya resumido en ese nuevo _ismo que se ha dado en llamar consumismo. Tendencia que desde postulados artísticos podría subvertirse a través por ejemplo de la recuperación de viejos _ismos, como el existencialismo, o bien, si no queremos recurrir al pasado puesto que de lo que se trata es de innovar, a través de la recuperación de las pequeñas cosas que son las que más grandes momentos dan, y en definitiva mediante un nuevo _ismo que fuera capaz de englobar al consumismo, pero también al existencialismo. Así es, frente a la globalización un _ismo globalizador. Asimismo, en el periodo que atravesamos no podemos obviar la presencia abrumadora y hasta asfixiante de la tecnología (siempre punta, nos dice la televisión) hasta en los detalles cotidianos más ínfimos. Se trata del gobierno de las máquinas, que recordemos ya fueron exaltadas por el maquinismo o el futurismo de Marinetti o incluso en algunos poemas de Pessoa, pero eran otros tiempos. Y ¿cómo no?, la comunicación, todo el mundo nos dice que nos hallamos en la era de la comunicación, y nosotros no podemos dejar de pensar que no es más que una ironía pues seguramente hay más incomunicación e individualismo que nunca, y es que existe cierta tendencia a confundir a los mass-media (más poderosos que nunca) con la comunicación. En este contexto, hoy en día, las diferentes tendencias artísticas buscan subvertir todo lo negativo que venimos reflejando y buscar su lado positivo o por lo menos su lado menos malo, su lado aprovechable artísticamente. Así nace por ejemplo el ciber-art, un movimiento pionero en la búsqueda de nuevas experiencias artísticas que saquen partido de esa locomotora tecnológica que nos arrolla llamada progreso. O el arte gráfico, el estilo Pierre et Giles, que combina diferentes disciplinas, ambas representativas pero con diferentes técnicas como son la pictórica y la fotográfica. En definitiva, el arte hoy en día se nutre constantemente de todo lo que pasa a su alrededor, y dado que todo es tan cambiante y efímero, la dialéctica artística se halla en una diáspora que avanza continuamente sin tiempo material para detenerse o reflexionar sobre la obra creada el día anterior. En este panorama no caben _ismos específicos, en todo caso podemos hablar de uno global (como ya relatábamos en la página anterior) en el que confluya el arte actual en toda su diversidad; desde el pop-art y la utilización de la viñeta de cómic de Lichstentein, hasta el arte ecológico de Ibarrola, el land-art, el ciber-art o la fotografía retocada por ordenador o mediante técnicas pictóricas como es el caso de Pierre et Giles. Y esto es así porque el arte se nutre de la vorágine diaria, la cuál es dispersa y diversa. Se trata de tendencias que surgen con el devenir temporal igual que el día trae la luz y la noche la oscuridad. Tendencias que brotan de una conciencia individual pero tienen su razón de ser en la colectividad. Movimientos que a pesar del eclecticismo aparente conviven en perfecta armonía sin reclamar ninguno para sí el protagonismo, o el ser calificados bajo un _ismo. En este panorama sólo cabe hablar de libertad creadora, de apertura metodológica e ideológica y de nuevas experiencias, todo ello reunido bajo ese gran paraguas llamado Arte. A pesar del contexto dibujado a grandes pinceladas y de las dificultades mencionadas para acuñar un nuevo _ismo, no podemos olvidar el objetivo que nos ha traído a estas páginas, y dado que, por peregrino que parezca, el leiv-motif de este escrito es el de proponer un _ismo, tengo la firme convicción de que en un panorama tan complejo como diverso sólo es posible hablar de H-Artismo; -ismo que encuentra su plena significación precisamente en el desdoblamiento de significados que permite esa Hache impertinente, en ocasiones menos muda de lo que parece, como es el caso de la palabra Harto en la que la Hache reclama con su presencia inequívoca su derecho a ser escuchada. Por tanto, por un lado H-Artismo significaría la reivindicación de todo tipo de Arte, independientemente del soporte que se use, ya sea informático o tradicional, y al margen de la tendencia general comúnmente aceptada que se haya elegido, es decir, el arte figurativo o el abstracto, en definitiva, en este caso el _ismo que proponemos debería ser leído sin hache e interpretado como el todo Arte, es decir debería ser entendido como el Artismo. Y por otro lado, H-Artismo con Hache, _ismo quimérico que alude al carácter atávico y obsoleto de las etiquetas en un mundo tan cambiante y efímero como el presente y que en definitiva representa el hecho mismo de estar Harto de los _ismos, o lo que es lo mismo, el hastío que produce la constante clasificación de todo con la consiguiente visión reduccionista que acompaña a todo etiquetado. ¡Creemos en libertad (sería por tanto el grito del H-Artista, sin Hache), sin preocuparnos de la inevitable pertenencia a un movimiento o a otro que más tarde seguramente nos atribuirán! Mientras que por su lado el H-artista, con Hache, gritaría, ¡Vivamos en libertad, soltemos lastre, evitemos ser catalogados, engullidos y devorados por el mercado y reducidos por su arma más poderosa, aquella que ya fue glosada por los versos de Quevedo! ¡O no!
Pau Cerdá Navarro. Valencia (España).
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