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Entrevista a Jorge Rosas Godoy: “Solo la poesía puede salvarnos desde tiempos inmemoriales”

por Julián Gutiérrez
Artículo publicado el 10/02/2026

jorge-rosasJORGE EDUARDO ROSAS GODOY (Chillán, 1962) es académico, investigador y escritor chileno, especializado en literatura y semiótica, ampliamente reconocido por su labor tanto en la creación literaria como en la investigación y la enseñanza de la literatura. Licenciado en Educación y Profesor de Castellano por la Universidad del Bío-Bío, Doctor en Literatura Chilena e Hispanoamericana de la Universidad de Chile. Se desempeñó casi por dos décadas como académico y jefe de Departamento en la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) en Concepción, Chile. Es miembro de la Sociedad Chilena de Estudios Literarios, de la que fue presidente; de la Sociedad Chilena de Semiótica A.G.; del Grupo de Estudio Escuela y Literatura de la Universidad Autónoma de Chile; e integrante del Grupo Literario Ñuble desde 1980, del cual también fue presidente.

Su trabajo escritural combina la práctica poética con la reflexión crítica sobre la literatura, lo que lo sitúa como una figura relevante dentro del ámbito literario académico en Chile, con aportes tanto en la creación de poesía como en la teoría y didáctica literaria. En teoría literaria, Jorge Rosas cuenta con publicaciones como: La nueva novela. Aproximaciones a una estética de los nuevos tiempos (2012), Poliexpresión o la des-integración de las formas en/desde La nueva novela de Juan Luis Martínez (2016) y, en coautoría con Edith Cerda Osses, Condición posthistórica o manifestación poliexpresiva. Una perturbación sensible (2019). En poesía ha publicado, entre otras: Primera Obra Flaca: A Colmillo Regalao no se le ve Caballo (1992), Hombre Mirando al sur (1994), La vida en la muerte hace trilogía (Homenaje a Cristian Carreño) (1994), “Mall-iposas” (2006), “Mall-ipájaros” (2011), ¡“Ay mi Dios!” (2017). Además de Antología Personal. Y así fue como poblábamos las palabras… (2024), donde reúne gran parte de su obra poética escrita entre 1985 y 2016.

Considerando su Antología personal, donde reúne su producción poética más significativa, la poesía de Jorge Rosas se caracteriza, entre otros rasgos, por indagar la relación entre el sujeto y lo divino, o la propia identidad literaria chilena, y explorar también la depuración verbal y la reflexión estética. Su escritura incluye un «reclamo a Dios» o llamados de atención desde la perspectiva de profetas menores, como se observa en su serie [inclina tu oído y escucha…] (2014-2016). Además, plantea un potente diálogo con referentes de la vanguardia hispanoamericana, como Vicente Huidobro y Juan Luis Martínez, centrando su interés en la subversión del lenguaje y la forma. Se trata de una poesía que, en su desarrollo, trasunta la fuerza de un sujeto que despliega su voz hacia lo total, a través de un lenguaje exigido por una realidad que siempre revela y reclama humanidad. Escritura como ejercicio de un entrever forzado por la búsqueda apremiante de un lenguaje (im)posible que resiste para dar cuenta de: sujetos mutilados y dolientes, pero que aún observan pájaros perforando lo oscuro u horizontes acribillados (o abiertamente hurtados), en espera que se filtre una luz: un amanecer. He aquí algo, de su transcurrir y reflexionar, de nuestro Poeta tan necesario de (re)conocer y leer.

– ¿Cuándo y cómo ocurre tu inicio literario, en términos de ambientes, amistades e inquietudes?
–
Desde niño. A pesar de que no había dinero para comprar libros, se podía intercambiar revistas y libros en el mercado de Chillán, donde había locales establecidos para venta e intercambio de libros; mis padres así eran lectores. A los 9, ya tenía mi cuaderno de sonetos. A los 12, era el recitador oficial de mi curso y después de mi escuela. Los clásicos españoles, sobre todo y; las efemérides, con los poetas nacionales.

En la secundaria me devoraba los libros hasta la madrugada, sobre todo cuando había controles. Después los comentaba con mis compañeros. Pero no era obligación para mí leer, era un gusto. A los 16, vi el mundo de otra forma y dejé atrás los cuadernos que tenía, incluso los quemé como ritualizando mi nuevo inicio en la “poetansia”: verso librismo y ensayos. Cuya primera difusión ocurrió en la Revista Rumbo de mi Liceo, el Narciso Tondreau, en 1980: publicación de un poema y mención ganadora del primer lugar en ensayo. En esa época los planes de las asignaturas de Castellano y Filosofía fueron muy importantes y significativamente ordenadores con épocas y tendencias, lo mismo que en Arte y Música. Todo ello, no solo era una arquitectura del tiempo, tendencias, teoría y épocas, sino que luego, aprendía a pensar críticamente, a componer creativamente, gracias a esos profesores de excelencia. Posteriormente, en mi juventud, hubo algunos amigos que compartían lecturas y libros, especialmente los hermanos Ricardo y Antonio Ferrada, que me orientaron con otras nuevas formas. Y el año ’80, tuve la suerte de ser invitado al Grupo Literario de Ñuble, al cual pertenezco desde esa época y presidí entre 1991 hasta el ’97 ó ’99, después de don Carlos René Ibacache. Allí, las lecturas y discusiones eran como se contaban en los libros de historia literaria. Grandioso, ciertamente.

– ¿Qué autores y/o autoras han “influido” en tu formación y desarrollo literario?
–
Los autores que me influyeron fueron algunos profetas (leídos en una biblia vieja y ajada), los clásicos españoles. Después los grandes nuestros: Mistral, Huidobro, Neruda, De Rokha, Parra, la Viola, los Surrealistas, Kafka… entre varios otros. Pues a medida que podía, leía. También los teóricos, tales como: Kayser, Aguiar e Silva, los llamados formalistas con Jakobson a la cabeza, asimismo Johannes Pfeiffer y algunos clásicos rusos; también filósofos como Platón, Aristóteles, Hegel, Heidegger, Adorno, Oyarzún, Milla y, un largo etc. Hasta la postvanguardia desde el año 84 en adelante en que fui participando “en vivo” con los gestores, escritores y estudiosos de este nuevo estadio del arte: Martínez, la Tribu No, el CADA, Zurita, Eltit, Maquieira, Cociña, etc., llamada neovanguardia; la generación del 87 (hija directa de la neo y la post vanguardia), en la cual me incluyo desde mi participación en los encuentros en La Cascada, Osorno desde 1984 hasta 1991. Esta influencia fue determinante, pues coincidimos en el registro [post]histórico, cualquiera fuera su modalidad. Pero, también, porque Parra y Cardenal eran los referentes vivos más portentosos. Esto lo recuerdo muy bien porque, no solo había lectura poética, sino que había un trabajo sistemático de tres días, en los cuales se compartía con los poetas, críticos y académicos de casi todo el país. Por lo tanto, era una tarea rigurosa que nacía con una antología de trabajo y terminaba con informes crítico-literarios en donde se daba cuenta del estado del arte literario en Chile y en el exilio, por cierto, acá se acuñó el término “insilio” (utilizado en la época neo y /o post) en concordancia con la literatura y crítica producida en el exterior.  También aquí se dieron cita académicos, críticos y poetas retornados que ampliaban el espectro histórico literario.

Todo esto ha sido antes de sistematizar mis estudios a partir del año 1991 que fue cuando ingresé a Pedagogía en Castellano en la UBB y comencé a publicar, donde la formación crítica y literaria era relevante. Allí, nuestras influencias eran directas a través de nuestros maestros. En Teoría, Berta López; en literatura Juan Gabriel Araya y Sergio Hernández. Sobre todo, Sergio, que nos bautizó como “La Poetansia” al grupo conformado por Quintana, Utreras, Troncoso y yo. Allí, también surgen algunos de mis primeros poemarios tales como:  Primera Obra Flaca: A Colmillo Regalao no se le ve Caballo. Revista Filomena. UBB. Chillán. 1992. Poemario: La vida en la muerte hace la trilogía. (Homenaje a Cristian Carreño). Ediciones Grupo Literario Ñuble. Chillán-Chile. Y el poemario: Hombre mirando al sur. Revista La Ortiga. Chillán-Chile. Ambos en 1994.  Esto a mis 33 años, casado y teníamos una hija. Cuando terminé el 97’ ya teníamos tres. Nada hubiera sido posible, ciertamente, sin ellos y mi esposa.

Por estas fechas también, desde 1995, conformamos el Grupo El Glamal que dió origen a la Revista y al Taller literario del mismo nombre. En una de las revistas participo como presentador de la editorial y en otras como colaborador con poesía, por ejemplo, el poemario Soledad.

– ¿Cómo definirías y/o caracterizarías tu intención poética o propuesta creativa? ¿Qué aspectos se han mantenido y cuáles han mutado en el transcurso de tu obra?
–
Siempre he mantenido la sensación y la idea profética, es decir, el poeta es un vate y, por lo tanto, ve y se adelanta en su visión de mundo. Sin embargo, cuando uno va creciendo, lo que ve es la injusticia y, por lo tanto, esta es la que se sube a las palabras. Y más adelante, se convierte en resistencia, pues es la única forma de seguir poetizando el mundo.

En cuanto a mi plano de composición, migré desde los sonetos al verso libre; empero manteniendo cierto registro del habla, ya que el poeta nace y vive en un mundo concreto, en un idioma concreto y, por lo tanto, en un habla. Además, es la única manera de mantener la voz resistiendo en la oreja del “otro”, de la otredad. Esa voz que sigue creyendo que el ser humano vive del cambio y cambia la época; en consecuencia, hay que recordarle, permanentemente, como vivir. Sin arrogarme un papel profético, claro está; pero como la Gabriela, coincido en una cristiandad más viva que muerta y por eso el compromiso cristiano social está siempre en resistencia desde esta mirada humanista cristiana. La capacidad de asombro se transforma en resistencia y se plasma, según la época que se está viviendo. La belleza es entonces ética otra vez, vale decir, la creación y escritura, caminan con ética en toda instancia. El arte literario siempre es po-ética. Pero todo ello, siempre está cruzado con las voces de mis antepasados, algunos ya descriptos en una respuesta anterior y el diálogo directo entre los géneros literarios en tanto composición, lo que he llamado “poliexpresión”. Por ejemplo, incorporar cine, narrativa y poesía en un mismo poemario, al alero de la época, por cierto. En mi caso en el poemario Una historia… desde el Bahía… unahistoria (1987-2004). Donde es más directo, pero en la mayoría de los poemarios se presenta de modo sublime.

– ¿Qué factores consideras determinantes en tu proceso creativo?
–
La Verdad, la Ética y, por cierto, la Belleza. Esto, en tanto contenido y/o significado. Respecto de la forma y/o significante, voy primero con el habla, pues es mejor allegarse a lo más natural de uno para estar en sintonía con el significado, pues es el que siempre morigera la composición del signo lingüístico y determina el plano significante o forma, la cual se ha transformado en poliexpresión.

Y, ciertamente, que cada época tiene sus significados y, por lo tanto, cada libro es determinado por un contenido o temática como así el plano de composición que es influido por las lecturas y reflexiones que, según la edad y experiencias, voy viviendo.

Pero, en línea general, es la resistencia a la injustica de todo tipo, que adapta sus discursos. Sin embargo, me cuido mucho de no creerle; por ello la Verdad, la Ética y la Belleza son elementos basales de mi proceso creativo. La postverdad no es buena compañera para humanizar, pero su estructuración se asimila a un gran relato; lo que, por cierto, es a prueba de todo metarrelato lírico, pues solo la poesía puede contra ella. Solo la poesía puede salvarnos desde tiempos inmemoriales…

Otro factor a considerar es la autocensura como parte de la composición, aunque impuesta por el exterior ha de ser bien asumida, cosa que ni la Verdad ni la Ética se vean afectadas o “puramente esgrimidas”. Por ejemplo, eliminar la grosería de la carta de significantes que poseemos. Vr. gr.: Lectura del antigénesis y del mensaje… a los escribas y/o [inclina tu oído y escucha…]. O eliminar la ideología, en mi caso, por ejemplo: La vida en la muerte hace la trilogía. (Homenaje a Cristian Carreño). Ediciones Grupo Literario Ñuble. Chillán-Chile.  1994: Poemario: Hombre mirando al sur. Revista La Ortiga. Chillán-Chile. Pero este recurso composicional está presente en todo mi trabajo. Unos más nítidos que otros.
Ambos textos son potentes en el plano lingüístico, pero aquí hubo que ser más poético que chilensis o de lo contrario se perdía el poema y el contenido a la vez.

Obviamente que el contenido tiene un tratamiento de significación, pero no de complicidad ni “bolaores de luces”. En el fondo era, más bien, de sobrevivencia ante la censura, especialmente en dictadura militar. Y luego, cuando se fortalece la económica, mediante la globalización postmoderna, también. Como, por ejemplo, en Mall-iposa (2005) y en Mall-ipájaros (2011).

Con otras palabras, no hay tregua en la poesía desde el humanismo cristiano, incluso si solo fuera poesía, ya que la poetansia se uniría en torno a la palabra como el mayor constructo del lenguaje, es decir, volviendo su oído y ojo al pueblo de Uruk para contar y fijar la Historia de la humanidad. Así creo, escribo y compongo en el habla y desde el habla, como una oralitura original, Vr. gr.:

luego vino la muerte a quedarse
pero no pudo!
vino la mierda y la guerra y el vertedero creció como los buitres y el Gólgota hasta producir la estampida de la paz

(De: Lectura del antigénesis y del mensaje… a los escribas. 1985-1991)

 

no! si el sonido habita en el tiempo no me
vengan con que mi voz es un tronar de fonemas
formados como un ejército gramatical no! si el
sonido habita en el tiempo es… eee… es…

(De: La vida en la muerte hace la trilogía… Homenaje a Cristian Carreño Sepúlveda. (1994))

ay!
si oralituraran los camélidos…
pastaríamos
en frente de tu ventana… amor!

(De: Una voz… viene galopando 2020)

Y así, muchos otros ejemplos en toda mi producción, desde el ‘80.

 

-Considerando tu condición de poeta y académico, ¿cómo confluyen estas dos dimensiones en tu trabajo como escritor?, ¿constituye una doble militancia o dimensiones indisociable de tu quehacer?
–
Bueno, como la Mistral y Nicanor, el oficio paralelo siempre está allí. Y te guía u orienta cómo va el mundo, puesto que el registro social del aula es un registro del mundo a la vez. Y esto es lo que no debemos olvidar, pero el sistema educativo siempre hace lo mismo, en toda época: separa los roles sociales, en vez de integrarlos y mejorar la enseñanza. Prueba de ello son la Mistral entre los años 20 y 23 o Bunster, entre los años 36 y 39, que escriben y llaman la atención sobre la literatura y su enseñanza. Y así, varios otros.

A mí, por lo menos, me ayuda, también, a advertir “el peso” del lenguaje como manifestación natural del hombre y la mujer. Y con esto, el giro de época que realizan los llamados géneros literarios, sus formas, sus definiciones; incluso el de literatura y, de arte; pues, aquí habitamos, en definitiva, los artistas: entre “peso” y “giro”, tendencia o movimiento social y cultural.

En este sentido, también la academia me ha permitido estar al tanto de la mediación entre la escritura y la lectura como “competencia literaria”, sobre todo; entre la escritura creativa, pues a la lectura siempre le va mejor con la revisión y cobertura, etc. Pero a la escritura la descuidan como si esta fuera solo una muleta de la lectura, en realidad, ya que se cree que es la base de la escritura, pero van de la mano, a veces una primero que la otra. Va a depender del enfoque y, siempre, es comunicativo funcional; por lo tanto, no se logra la tan anhelada comprehensión. Es cuestión de ver todas las evaluaciones internacionales hasta ahora. La comprehensión va siempre con la escritura y su competencia natural, sin embargo, no es esto lo que siempre enseñamos. Los libros, son siempre llevados a la funcionalidad de aquellos, con una gramática fría, pues los estudiantes están lejos de esas estructuras, aunque no saben que están en ellos. Por lo tanto, creo que es la “enseñabilidad” de la misma, la que nos aleja de la comunicación, puesto que hacemos solo estructuralismo lingüístico. Incluso, algunos profesores, ignoramos la sustancialidad del lenguaje. Entonces, la competencia se separa y, por ello, falla. No basta con las habilidades y destrezas. Hay que volver ontológicamente a la oralidad, escritura y lectura o bien, a la inversa, pero percibiendo la influencia óntica del lenguaje en la lectura, escritura y oralidad. Todo, claro, de modo gradual y continuo.

No sé cómo se podría realizar, en términos de Lengua, pero creo que sí podría aportar en términos de Lenguaje, que no es lo mismo. Bueno, es complicado y, tal vez, ya estoy equivocado. Pero en tanto Lenguaje, este siempre está en re-presentación de lo que se quiere manifestar, no así la Lengua, que está en presentación de algo ya convenido socialmente; o por lo menos, en la caja de herramientas, como se dice.

Creo que habría que acercar al estudiante, de cualquier edad, al proceso creador del texto y no solo a la lectura de este, pues corremos el riesgo de seguir vaciando el significante de contenido. Y, junto con ello resolveríamos el desarrollo del pensamiento crítico porque con la escritura sabría, más temprano que tarde, que está usando las mismas palabras, recursos y expresiones y, por lo tanto, haría conciencia de que debe cambiar, modificar para expresar mejor lo que quiere. Y así se demora un poco más, pero es más cercano al significado que es el que le da vida a cualquier texto. Y, finalmente, la incorporación de la lectura literaria, pues esta forma de aproximación, desde el Lenguaje, es más comprehensible que la Lengua y nos podría dar más luces acerca del arte literario, su comprehensión y el pensamiento del estudiante.

Bueno, por lo menos esta es la forma como funciona un creador de textos. Siempre con el significado primero que está in absentia, que es la relación paradigmática: imaginario, memoria, sensopercepciones, lo invisible de las cosas y seres, lo-no-dicho, etc. y esto determina la praesentia, cuya relación sintagmática es de visibilización y expresión organizada de la primera “presentación” de lo que está ausente, pero no por ser no-expresado nada más porque no exista, sino todo lo contrario, porque existe es: cogito ergo sum.

Así se escribe el texto literario y por ello su “producción textual” es abordable desde el lenguaje y no desde la lengua. De este modo, el ejercicio real es el que se aproxima contenido-sujeto-contenido y se comprehende en un texto y, esto es lo que perdemos de vista cuando leemos, a pesar de que le llamamos comprensión de lectura. Es decir, si el objeto libro se pierde entre el fin y la circunstancia, tanto de la creación o producción del texto, tanto más lejos estaría la lectura o comprensión de lectura. Y esto es lo que logran los padres, madres, abuelos, abuelas, tíos, tías y profesores que les leen en voz alta a los niños y jóvenes, pues esta cercanía se corresponde con el natural ontológico de la transmisión de mensaje por el lector y la comprehensión del mismo, por parte del oyente, que al mismo tiempo es constructor de la circunstancia del fin y del objeto.

Por eso escribo que tal vez ya estoy equivocado, pues sería algo más lento, en cuanto, solo a medición y no a evolución: el sujeto escucha, piensa, critica, reconstruye y comparte el texto; en consecuencia, comprehende.

-Tu Antología personal da cuenta de tu poesía escrita entre 1980 a 2016, ¿qué te motivó a realizar la publicación y cómo fue la experiencia de volver sobre tu obra?
–
Siempre fui reacio a las publicaciones. Era y soy muy pobre para darme el lujo de pagar por ellas. Pero también porque he creído que la poesía es gratuidad. Siempre fui persona consciente de esto, entonces había que compartirla a viva voz con los demás. Del mismo modo que, en cierta época, hacíamos con los mensajes de S. J. P. II a los jóvenes de América Latina en dictadura, así fue como lo hacía, a riesgo de mi propia vida, en peñas folclóricas, en canchas de fútbol, en juntas de vecinos, en escuelas, universidades, bibliotecas, encuentros literarios y/o teóricos, etc.

La publicación se decidió por allá por el 2011, en conversaciones con Jaime Quezada, con el cual participábamos en un encuentro sobre la Mistral en Vicuña. Allí, caminando Vicuña, más bien, recordamos los encuentros en que habíamos participado en los años 80s en las Cascadas, en Osorno. Pues ya comentábamos la posibilidad de publicación que planteaba él y mi reacción “poética” sobre esto.

Finalmente, ese año 2011, Jaime me dice, entonces una antología personal resolvería los problemas de gastar dinero, porque podría ahorrar, mientras compilaba los libros o parte de los libros para la antología.

Pues bien, desde esa fecha que inicié la relectura, revisión, corrección y eliminación hasta dar con un texto que me diera la calma, no la total satisfacción de una publicación, sino la calma de haber trabajado a full, aunque esté errado el camino o algún o algunos textos; pues siempre está la posibilidad de volver sobre ellos, ya que devienen todos ellos desde el significado, no desde un enfoque funcional, en consecuencia, el compromiso es mayor.

-Teniendo en cuenta el contexto actual, ¿cuál crees tú que es la principal amenaza que puede afectar a la práctica y expresión poéticas hoy en día?
– “
En las escuelas, los maestros no leemos literatura, sino prácticos o manuales del enfoque comunicativo”. Esto lo que he escuchado cada vez que participaba en escuela, colegio, liceo, etc. Pero esto no es nada nuevo, ya que la Mistral ya lo había advertido el año 23. No hay tiempo para otras cosas, ya que el tiempo de gestión es solo para esas herramientas, supuestamente comunicativas, no para la reflexión o modificación de esos recursos. Hay que pasar materia y cumplir con los estándares nacionales e internacionales, aunque todas las mediciones prueban que están errados porque no enseñamos “comprehención”, así con “h” intermedia, sino compresión, o sea, comprimir el conocimiento hasta llegar al más mínimo esfuerzo. Y con ello, cumplir pasando la materia. Otras veces, los contenidos son muchos y no se alcanzan a aterrizar para “la vida” o a profundizar de nivel en nivel, entonces van quedando algunos vacíos importantes. Esto, ciertamente, con un tinte neopositivista que va vaciando de arte la enseñabilidad.

Por otro lado, la poesía no es un bien de consumo que me dé o traiga bienes de cambio, por lo tanto, la tendencia es a la desaparición en las escuelas. Se cree que solo la lectoescritura será la que nos salve, pero la prueba PISA y la OCDE dicen lo contrario. ¿Hasta cuándo seguiremos con lo mismo? O ¿será que eso es lo que se quiere, ser un instrumento más de la desigualdad, mediada por el neoliberalismo capitalista? O para los marcianos disque renovados se aplican las mismas estructuras neoliberales y siguen reproduciendo la pobreza y la estreches de razón, porque el pensamiento crítico, como arma del pensamiento cotidiano no se enseña, sino aquel que resuelva mejor los problemas del mercado.

Bueno, yo creo que hay que humanizar sí o sí. Y para eso es la poesía, desde su origen y hasta que no haya ser humano sobre esta tierra. La poesía es todo, no total, pero es todo, pues crea, predice y poetiza todo mundo posible. En consecuencia, si le ayudamos un poco, volvería a estar en las escuelas. No como visita, como ocurre con muchos encuentros de poetas que van por allí siempre, sino como protagonista de la vida de los niños y niñas. Revalorarla, por parte del sistema escolar y los profesores, por ejemplo, aproximarnos desde los raps y cancioneros cotidianos hasta las salas de clases, motivando y actualizando las estructuras del poema con los propios ritmos naturales de los estudiantes y realizar con ellos un proceso lingüístico gradual y continuo hasta reconocer la Lengua, distinta del Lenguaje. Con otras palabras, reconocer que desde el Lenguaje se debe llegar a la Lengua. Generalmente vamos con la Lengua como matriz de humanización desde la llegada de Colón, pero ¿si no comprendemos cómo funciona el Lenguaje y sus realizaciones, como comprenderemos el mundo y su belleza?

Con otras palabras, de la poetansia misma, este sería el quehacer potencial al mismo tiempo que cultural, ya que “su mitología no le trajina los sesos, sino que le cosquillea en los sentidos y le agita también las potencias”. (Elegio del Niño. Mistral, 1944).

– ¿Qué trabajo literario estás desarrollando actualmente? ¿Hay algún interés temático particular?
–
Sí, estoy en un libro dual (2019 y 2020): Crónicas de pájaros que aborda dos temas relevantes que ya pasaron y que la prensa cubre con otras problematizaciones, alguna de ellas falsedades del mundo neoliberal capitalista. Me refiero al llamado estallido y a la pandemia. Y como crónica recoge pasajes epocales y situaciones concretas, pero que están mediadas por un lenguaje poético. Vr. gr.:

 Las palabras como los pájaros hoy
“saben que se ha abierto un abismo cada vez más ancho”
Saben que el silencio no es un mudo vocinglerío
que baila con tu sombra a la hora nona
caceroleando!
en medio de las noticias…
De octubre
Las palabras como los pájaros hoy
Saben…
Saben que el mar y el cielo viajan tras de mi
Como adivinando que un disparo está “entre el lenguaje y el orden del mundo”
a la vuelta de la esquina
en mi ojo
tu ojo
SU ojo

VIII.
Al encuentro de algún abrazo de
medio día
se han venido
Justo cuando abrieron los ojos y quisieron una sopa de espárragos
los hermanos libertos por Zeus
después de una cuarentena y una fuga de pájaros
Ab imo pectore eso sí!!
Ab imo pectore!

Y también estoy iniciando otro (2025) que hasta ahora, se titula: El primer muerto fue un poeta… cuya base huidobriana se adivina de inmediato.

XVII.
Más allá de la nocturidad
Mis oídos no pueden ver a los pájaros
De tres mil años los pájaros
Filisteos
Romanos
Judío
Los pájaros
Como si nunca fueran a cambiar
El desierto
A orillas del mar
Al fondo de Gaza
Por allá
Por donde los niños no pueden viajar
Los ancianos no pueden caminar
Los padres y madres no pueden llorar
Por allá fue que
El poeta cayó
Pero un pájaro herido vimos escapar…

XVIII
Ni todo el oro del mundo
Ni todo el poder
Podrá devolvernos esta tierra
Este cielo
Estos soles y lunas
No!!
Ni todo el todo podrá!!
Mientras
los poderosos padecen jaquecas
Los árboles de mi calle
se convierten en lápidas
Blancas y verdes
Las lápidas
Pero hay de aquellos que las destapan llenos de polvo
Hay de aquellos!!
Porque ni todo el oro del mundo
Ni todo el poder
Podrá devolvernos
Las palabras
Azules las palabras…
Que ya no pueden ver el horizonte
Lleno de wesas
Que ya no pueden gritar al mundo el exterminio
Ni en gaza ni ucrania
Ni en esta hoja en blanco…
No!!
Ni toda la poesía del mundo
Servirá para decir!…
Para decir
Que me están matando
mientras escapa un pájaro de mi costado!!

Julián Gutiérrez
Artículo publicado el 10/02/2026

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