EN EL MUNDO DE LAS LETRAS, LA PALABRA, LAS IDEAS Y LOS IDEALES
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Topofilia mítica, deidades fundadoras y personajes comunes en la oralitura de Zumpahuacán y Malinalco: una perspectiva comparativa

por Azucena Ruiz Vásquez
Artículo publicado el 13/08/2026

Resumen
Las particularidades geográficas y los antecedentes históricos de Malinalco y de Zumpahuacán, municipios en el Estado de México, han moldeado la narrativa oral tradicional de cada poblado pues cada uno muestra similitudes y ricas variaciones que resultan de gran interés para su análisis. Agradecemos al consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología, COMECyT para la realización de este artículo.

Palabras clave: oralitura tradicional, Estado de México, Topofilia mítica, Malinalco, Zumpahuacán

 

Introducción
En el presente artículo se propone analizar el cómo la tradición oral, vertida en relatos, mitos y leyendas de Malinalco y Zumpahuacán, conservan elementos constantes y variaciones sutiles o bien remarcadas en su oralitura tradicional. Esto pauta un análisis para ampliar la importancia de los antecedentes históricos, sociales y religiosos que continúan vigentes en las comunidades a través de la oralitura. Los elementos a comparar y analizar son los personajes comunes, deidades fundadoras y topofilia mítica.

Es importante, en primer lugar, brindar una panorámica general de ambos municipios, pues las características geográficas y antropológicas se manifiestan de alguna manera en la narrativa oral en cada uno y sobre todo en la manera en que los relatos orales prevalecen y brindan la posibilidad de conocer más de la conformación cultural e histórica de estos dos municipios al sur del Estado de México.

El primer municipio es Malinalco, con una superficie de 205 km2, se encumbra en un terreno montañoso a manera de un plano inclinado. El clima es generalmente subtropical con una media de  20°C [1] lo que le permite una gran biodiversidad. Las actividades primarias del municipio son el cultivo de maíz, frijol y calabaza, además de la cría de trucha para la venta al negocio restaurantero y el turismo, una de las principales actividades económicas de Malinalco. La vistosa biodiversidad, un largo verano con clima privilegiado, de junio a septiembre, hacen de este municipio un destino de descanso y de turismo de aventura. Malinalco fue denominado como un Pueblo Mágico en el 2010. [2] Se trata de un destino vacional para mexiquenses y citadinos. La denominación de Pueblo Mágico tiene un objetivo primordial que es el reconocimiento de ciertos lugares por sus antecedentes indígeneas y arquitectura colonial para su desarrollo económico sostenible. Las oleadas de turistas han traido consigo diversos efectos positivos y negativos. Las nuevas estructuras construidas han tenido efectos paralelos, es decir; por una parte, resulta de mayor atractivo turístico y por la otra, genera un impacto espacial y económico como la gentrificación.

Aunque Malinalco se ha gentrificado en los últimos años, el grueso poblacional mayormanete originario del pueblo, de ciertas maneras aún se resiste a la completa aceptación o integración de este nuevo modelo económico ya que diversos elementos culturales del pueblo se han mantenido principalmente en la comunidad como tradiciones, celebraciones católicas y fiestas. De igual forma los mitos, leyendas y relatos orales que en su gran mayoría son conservados por los más ancianos mismos que, por sus antecedentes mediatos se han vuelto reservados ante la reconfiguración de su pueblo.

El segundo municipio es Zumpahuacán el cual cuenta con una población aproximada de 16 000 habitantes. La mayor parte de la población se dedica a la agricultura y a la ganadería [3] existe además una marcada tendencia a migrar hacia Estados Unidos. En este municipio predomina la vida campesina ya que su ubicación ha hecho posible que de distintas maneras la expansiva ola de la tecnología, principalmente aquella de las comunicaciones, llegue con menor fuerza que en otras poblaciones y de ese modo, que hasta hoy se puedan conservar y mantener vivas tradiciones de cuño cartólico como fiestas patronales, ferias, procesiones y peregrinaciones. La devoción contenida en rituales para los santos patronos de cada barrio se ve manifestada en fiestas que duran hasta una semana. De igual forma la conservación de conocimientos tradicionales se puede observar en la forma y ritmo de vida, la alimentación y la manera en que diversos saberes intangibles se mantinen vigentes como en los relatos tradicionales en los que prevalecen las ideas sincréticas religiosas y la concepción de lo sobrenatural. Aunque estos dos municipios son vecinos y se pensaría que tienen sutiles diferencias, presentan diversas características que sorprendentemente los delimitan y diferencían.

La oralitura tradicional
El estudio y examen serio de la oralitura tradicional es reciente. La oralitura forma parte del acervo cultural de las comunidades y fue declarado como Patrimonio Intangible de la Humanidad por la UNESCO recientemente. Una característica de este es que es sumamente frágil pues la forma de transmisión es la palabra. En los estudios de la literatura se le llegó a considerar falta de elementos para su análisis o que no merecía el esfuerzo analizarla. A propósito de esto Aurelio González argumenta que

La mal considerada, en muchas ocasiones, naturalidad o sencillez del texto popular o tradicional y, en general, de la literatura de tradición oral no es realmente tal; lo que sucede es que los textos que se trasmiten oralmente se construyen siguiendo una estética colectiva y, por lo tanto, privilegian la continuidad de una tradición, y no la ruptura, la experimentación o la estética individual. (González, 2024:11)

De acuerdo con lo anterior, la aversión de los estudios literarios en cuanto a la narrativa tradicional estriba en que la oralitura conserva un lenguaje que resguarda arcaísmos, nahualismos y  que muestra un escenario complejo en cuanto a situaciones, personajes y lugares esto es, un discurso nutrido de complejidad narrativa pero sin elementos discursivos como la metáfora que lejos de restarle seriedad o contenido, complejiza a la narrativa popular y su contenido:

Como es natural, el discurso poético del texto de transmisión oral, al reflejar un contenido organizado estéticamente, no puede prescindir de un lenguaje figurativo, y este lenguaje figurativo, en tanto organización y funcionamiento, no es radicalmente antagónico de aquel de la literatura escrita; pero sí es diferente en formas y en intensidad de aquel que se emplea comúnmente en la poesía culta, debido a su especial manera de transmisión y a su propuesta estética colectiva. (González, 2024:11)

Esto refuerza la naturaleza dinámica propia de los relatos que no es un fenómeno gratuito o casual de esta sino que tiene ya desde sí una complejidad mayor que, lejos de alterar el relato, lo enriquece. La tradición es un fenómenos con gran dinamismo y naturalmente se ha de ir transformando al paso del tiempo. El discurso transmitido tiene una cierta estructura y contenido que primeramente tuvo que haberse contado o dicho, este a su vez, recibido y la persona receptora, lo hubo interpretado y decodificado para posteriormente volverlo a transmitir con todos los elementos que pudieron habérsele aumentado, restado o reinterpretado desde la propia abstracción del nuevo relator para una vez más, comenzar el ciclo.

En el presente artículo se propone el análisis de ciertas precisiones del relato oral tradicional en dos poblados. Estos son los tópicos y motivos que se presentan de manera natural en los relatos que siguen una fórmula o estructura constante. Los primeros como los actantes principales del relato y los segundos como los elementos recurrentes. En esta tesitura, Cesare Segre indica: “en los estudios literarios, el término motivo se ha tratado básicamente en alguna de las siguientes dimensiones: unidad mínima, elemento generativo o elemento recurrente.” (Segre, 1985:42) Si bien, los motivos son piezas clave del relato oral tradicional, una unidad narrativa que tiene una estructura propia del cómo pasa “el qué”; es decir, el inicio, desarrollo y final de la situación que se describe. Para analizar el relato tradicional es crucial profundizar en el cómo se presentan las fórmulas, los tópicos y los motivos; las circunstancias o situaciones cotidianas que circundan la acción.

Similitudes y divergencias en la oralitura de Malinalco y Zumpahuacán
Los personajes de la narrativa oral tradicional en México son comunes y frecuentes. Esta convergencia influye en la riqueza de los relatos de dominio popular. El personaje más común de los relatos orales en el sur del Estado de México es el diablo. Otros personajes son los espantos o aparaciones y en menor frecuecia las brujas. Al ahondar en el análisis de la oralitura se puede vislumbrar que los motivos y fórmulas presentes en estas no son fortuitos. En Malinalco y Zumpahuacán, la narrativa tradicional corresponde al sincretismo religioso, los elementos naturales de la geografía de la zona así como sucesos históricos bélicos que marcaron la memoria de la comunidad. Mientras que en Malinalco los motivos narrativos corresponden a la relación de los pobladores con el agua; como las sirenas, la llorona y los duendes; por las zonas boscosas de Zumpahuacán, la narrativa contiene motivos relacionados con el territorio, los aires y el diablo.

Personajes comunes y otros no tanto
Para analizar las convergencias y las divergencias del acervo oral tradicional de Zumpahuacán y Malinalco, se puntualizará primeramente a los personajes más comunes y convergentes en la narrativa de ambos poblados. Bien es conocido que el diablo es un personaje que protagoniza los relatos tradicionales no sólo en el Estado de México sino en todo el país y aventurado no es aseverar que en toda Latinoamérica. Esto no es gratuito. A partir de profundizar en las creencias de la población, mayormente católica, el diablo fue la representación de toda la maldad y se le consideró el corruptor del alma de los hombres y mujeres ya desde el cristianismo primitivo, ideas que se han mantenido vigentes y constantes desde la catolización de los pueblos, hasta hoy. Todos los males, dolores físicos y desgracias se asociaron con su personificación.[4] (Graf, 1931:3) Cada sociedad catolizada interpretaba de forma similar a este personaje y, dependiendo de las deidades o creencias anteriores, configuraron y reconfiguraron la idea del bien y del mal. En este momento es adecuado señalar el cómo las ideas del critianismo primitivo en torno al diablo y a su aspecto se condensaron en pelos, garras, colmillos y cuernos, elementos que están presentes hasta hoy en el imaginario colectivo y que son tópicos de referencia en los relatos tradicionales.

En Zumpahuacán, el diablo es protagosnista de los relatos en los que los encuentros con él, los pactos y lo que no es “cosa buena”. Los relatos en relación con este personaje, narran encuentros, experiencias cercanas de acuerdo a las fórmulas de la narrativa oral. Esto es el cómo se presenta el personaje en cuestión con una fórmula constante que es: primero, el infortunado que se encuentra con el diablo estaba por mal camino, después el encuentro con el diablo (este se presenta antropomórficamente) seguido de una invitación que va desde un raite[5] hasta un posible empautamiento, consecuentemente la ateración del espacio y el tiempo en percepción del infortunado y finalmente, la lección moral que este encuentro dejó en el relator y que funciona como advertencia para el que lo escucha.

La convergencia en estos dos poblados es que en ambos, el personaje del charro negro se considera la forma de presentación “personificada” del diablo y es descrito como un elegante jinete vestido de color negro montado en un caballo del mismo color.

Mientras que en Zumpahuacán el diablo y los encuentros con éste son comunes en los caminos solitarios y el ofrecimiento de un aventón o la invitación a una conversación, en Malinalco los relatos orales presentan variaciones como un consejo final al que escucha la experiencia cercana. Esto es; el relato presenta la variación de no aceptar el aventón que ofrece el jinete y no subirse al caballo pues dicen que si alguien acepta “el aventón”, el alma de ese viajero quedará condenada a tomar el lugar del jinete en el infierno: -No debes subirte si te llama el charro… porque entonces en el infierno tú vas a dejar tu alma y el otro no-[6] En Malinalco, los relatos orales reportan menos incidencias con el diablo mientras que en Zumpahuacán incluso se relata de las personas que no sólo se encontraron con él sino de cómo fue el aventón, la conversación que tuvieron y la lección aprendida fundada en el temor que sintieron por ese encuentro:

Hace un año como en septiembre según yo ya me venía para mi casa y que pasa un jovencito con un tejano bien chulo que llevaba un caballo chulada, unas espuelotas. Dice-amigo, ámonos pa allá pal Zapote allá te invito otra dice- le digo: -Vale, no, ya me siento unpoco cansado ya voy a descansar. -hazme el gusto ahora que nos vimos- nomas sintí que le doy la mano y me sube pero sus manos bien frillísimas y bien peludísimas, hijo de la fregada. Y cuando quise recordar, me dejó tirado hasta allá de donde está el puente que le dicen el guardaganado, hasta allá me dejó tirado pues ya ni pa venirme para acá, me agarraba más lejos que me acuerdo de un amigo de allá del Zapote. Voy a hablarle a mi amigo, ojalá buena de dios que me responda. Sí, sí me respondió ¿Qué andas haciendo a estas horas? Ya le empecé a platicar y dice -Se ve como medio asustado. Pues sí le digo,esque me salió ese vale, le digo, me engañó como joven.[7]

Deidades fundadoras de los pueblos
Deidad fundadora de Zumpahuacán
Las leyendas que refieren a alguna deidad prehispánica son comunes en la narrativa tradicional. En el caso de Zumpahuacán es el Rey Costales. Los lugareños indican que se trata de un hombre viejo con poderes sobrenaturales y una audaz inteligencia. El Rey Costales es el guardián del agua de algunos de los barrios de Zumpahuacan y que hay que pedirle permiso mediante un ritual para abrir un camino o entubar el agua. El Rey Costales es además el guardián de la tierra, del territorio y es por eso que los relatos describen situaciones en las que las faltas de respeto o una posesión sin su permiso no terminan bien:

Entonces en ese lugar a onde tenían a donde tenían la mira que iban a represar el agua, lo del río, sí, ya empezaron a arrimar sus materiales: cemento, que traiban picos, barretas y todo lo que ocupan los albañiles y fincaron una casa de block. ya con el fin de poner una barda de contención para represar el agua, para bombearla para llevarla de ese lado y se les presenta el jefe allí y dice: ¿Qué van a hacer muchachos? Y dicen: – pues estamos con elánimo de que vamos a sacar el agua, que la vamos llevar para Michapa, Cheverría, todo pa esos rumbos. Dice: -No hay permiso ¿Quién les ha dado permiso que van a hacer? -No hay permiso- si juera a San Gaspar hasta yo les ayudaba a sacar el agua, quisiera el agua pa San Gaspar, son mis paisanos- dice. Y ellos siguieron, tercos y empezaron a construir ya las bardas, a poner la barda. Lo que hacían ahí ese día, al otro día amanecía tirado toda la obra. Así pasaron días levantando esa barda y todos los días amanecía esa barda tirada, las piedras estaban tiradaspor ahí, nada de barda. Un día que les dice: -Miren muchachos, ya les dije que le paren, elagua no se les va a dejar de todo el trabajo que están haciendo, dice. -No se les va a dejar- [8]

Deidad fundadora de Malinalco
La deidad Malinalxóchitl fue la fundadora prehispánica del pueblo según las ideas tradicionales. El mito remite a que esta deidad fue hermana de Huitzilopochtli.

No hay una representación gráfica de ella y en los relatos de los pobladores de Malinalco no se le describe de modo que se pueda tener una idea de su imagen. Indica que la historia de esta diosa fundadora se encuentra en el Códice Ramírez en el cual se describe la migración del pueblo mexica por un mandato de Huitzilopochtli y que “iba con ellos una mujer que se llamaba la hermana del dios Huitzilopochtli; la cual era grande hechicera y mala, que era muy perjudicial su compañía, haciéndose temer con muchos agravios y pesadumbres que daba con mil malas mañas que usaba después para hacerse adorar por dios.” (Orozco y Barraed, 1979:24) El mito dice que Huitzilopochtli la hubo abandonado por ordenes de los sacerdotes que se comunicaron con él en sueños y que cuando hubo amanecido, Malinalixochitl vio que el pueblo ya no estaba y se lamentó profundamente y decidió quedarse allí. Durán explica:

Fuerónse a un lugar que agora llaman Malinalco, el cual fue poblado por aquella señora con su gente, tomando la denominación el sitio de  ella  que,  como  he  dicho,  se  llamaba  Malinalxochitl….  Ala  gente  de  esta parcialidad han tenido  y  tienen hasta el día de hoy  por brujos  y hechiceros, lo cual dicen que heredaron y desprendieronde su señora y fundadora de su provincia. (Garibay, 1967:30-31)

El barrio de San Martín en Malinalco se le denomina como lugar de brujos y brujas y se cuentan relatos acerca de estos seres que protegen los terrenos y los cultivos:

-Contaron que un señor que quería entrar al maíz y se quería robar algunos y no pudo. No pudo porque vio que estaban ahí cuidando, era un perro grandísimo con los ojos rojos que no dejó que se robaran el maíz. El que se lo ba a robar se espantó arto…-[9]
De esta manera es posible analizar que las deidades fundadoras son, dentro de la narrativa popular, también guardianes del territorio.

Nahuales
Los nahuales son seres que tienen el poder de transformarse en animales. La concepción y representación del nahual es diferente en cada lugar. Mientras que en Zumpahuacán se resume a que es una persona que tiene el don o el poder de transformarse en animal para poder volar, correr o huir de peligro, en Malinalco, la concepción e idea del nahual es muy diferente. El cerro de los ídolos representa un lugar recurrente en cuanto a la presencia de estos seres. Rivas Castro afirma que la figura del nahual está presente en la tradición mexicana desde hace más de 3000 años. Su representación pre colonial era diferente a la que, resultado del sicretismo religioso, es actualmente. Es importante recapitular que de acuerdo con la concepción y cosmovisión de la cultura mexica, los cerros son entidades vivas y sagradas. Cada cerro representaba una puerta que precisaba de tener un guardián. (Rivas Castro,2009:280) Estos guardianes en el cerro de los ídolos de Malinalco son dos; el guardián águila y el guardián jaguar. Cada uno guardián del día y de la noche respectivamente. El guardián águila es una sombra que cruza el cielo al amanecer y el guardián jaguar ruje en las noches sin luna para anunciar que está protegiendo el cerro.

En Zumpahuacán la presencia de los nahuales en la narrativa oral es limitada. Audón Quiroz relató que Pedro Saavedra[10] tenía ese poder. Es adecuado recordar que a este personaje se le atribuían poderes sobrenaturales como resultado de su condición diabólica, esto es, el pacto que hubo hecho en el diablo y los poderes que derivaron de este:

“… Cuando anduvo en la Revolución, lo persigue el gobierno. Dice que una vez, el gobierno le va tira y tira y él ahí va, ya lo estaban alcanzando y dice que ahí había una piedra grande y que estaba un agujero así y que cayó en esa piedra y se desapareció, ya no pasó pa allá, Pedro Saavedra ¿Pero dónde está? A ver, álzate esta piedra y entre artos soldados la voltearon y se fue pa la barranca y sale un zorro, un zorro pedorro… se fue pa la barranca y se fue para abajo, él se volteó animal y ya lo dejaron, ahí se fueron… se convirtió en animal… estaba empautado con el malo.”[11]

De esta manera es posible analizar las divergencias bien delimitadas en cuanto a la idea de los nahuales en cada poblado.

Chaneques y airecitos
En ambos municipios se habla de pequeños seres que habitan cerca de los ríos, las cuevas y en el bosque. Por una parte, en Malinalco se describe a los chaneques como seres pequeñitos, hombrecillos traviesos que se divierten al esconder herramientas de trabajo de los campesinos en sus labores o esconden trastes de la cocina en las casas. Las personas de la comunidad aseguran que los han visto o incluso que han hablado con ellos. Al contrario de las creencias europeas, que tienen relación con los duendes, en Malinalco se dice que si una persona logra hablar con un chaneque adquiere el don de la curación. Los relatores indican que no son seres malos más bien juguetones:

Si va uno a trabajar al campo, a luego busca el machete y no lo encuentra… es porque los chaneques lo escondieron. No te enojes, es porque están jugando… ya luego les dices: Ya dejenme mi herramienta, tengo que terminar –  ya luego ahí aparece lo que estabas buscando. [12]

Los chaneques son considerados guardianes del territorio pues se dice que si una persona forastera llega a vivir a Malinalco, los chaneques cantan en la noche y eso se interpreta como que son bienvenidos.

En Zumpahuacán no se habla de chaneques o duendes sino de los aires, entidades pequeñas que habitan riachuelos que corren cerca de vegetación espesa y que habitan cerca de los pozos o ríos. De acuerdo con los relatores, una persona puede «agarrar aire” y entonces, esta se pondrá triste o enferma e irá decayendo. Las personas comparten que para que el aire “suelte” a una persona hay que ir al lugar por el que esta pasó y llevar ofrendas como tamales pequeños y florecitas, hablar en voz alta y pedirles disculpas por haber pasado por ahí sin pedir permiso:

-Antes decían que donde siempre te agarra el aire, tenías que ir a la puesta del sol ir y dejar monedas, cuando estaba rayando el sol o a medio día, si ibas pasando les tienes que pedir permiso porque a esa hora andan más fuertes, porque están comiendo ellos y pasas y se enojan.- [13]

Topofilia mítica
La narrativa oral contiene ciertas características propias del espacio habitado, el territorio. Este se significa, y se resignifica también, en correspondencia con la herencia cultural de la colectividad. La topofilia se manifiesta en la forma en la que los pobladores no sólo se refieren o conciben un territorio o lugar sino que lo significan. Es la forma en la que los seres humanos encontramos el orden en lo vasto de la naturaleza condensado en percepciones, actitudes y valores en cuanto al espacio habitado. El concepto de topofilia fue postulado por el geógrafo Yi Fu Tuan quien lo define como el lazo afectivo entre las personas y el lugar o el ambiente circundante. (Tuan, 2007:13) y “término que fue los conceptos de sentimiento y lugar” (Tuan, 2007:155). El autor explica que la topofilia es efecto de las experiencias y las vivencias personales en los territorios. El entorno, indica Tuan, puede no ser la causa directa de la topofilia pero ofrece los estímulos sensoriales que en cuanto imágenes percibidas que  moldean nuestras alegrías e ideales. Esto es, en resumen, que la topofilia se construye por percepciones y estímulos de los sentidos en donde la cultura es determinante en cuanto al cómo y qué se experimenta en el lugar en el que la realidad individual se vive.

El contraste entre los relatos de Malinalco y de Zumpahuacán en cuanto a los lugares es lógico en cuanto a personajes y motivos; el espacio que a lo largo de generaciones se mitificó y significó identidad y noción de hogar misma que prevalece hasta el día de hoy arraigada en el pensamiento y las ideas comunitarias. La memoria colectiva vertida en relatos tradicionales va más allá del espacio como tal. Da cuenta que los territorios tienen una relación directa con las supersticiones, experiencias propias y ajenas así como la configuracion y el hecho de que un lugar sea asumido como sacro o se le tenga respeto y afecto.

En Malinalco, el cerro de los ídolos es un lugar de referencia frecuente pues en torno a este se fundaron numerosas leyendas y mitos del pueblo; un lugar sagrado para muchas personas pues ahí habitan los guardianes nahuales y los chaneques. En Zumpahuacán, la sacralidad del territorio tiene una relación directa con que las tierras de cultivo que son vistas como sagradas al igual que los lugares por donde corren riachuelos, las entidades que los protegen y habitan, pues son estas condiciones las que permiten el cultivo. Se asumen y entienden como sacros pues sin tierra no hay alimento y sin alimento no hay vida.

Conclusiones
El análisis, resguardo y divulgación de la oralitura es necesario pues expande los horizontes de los estudios literarios ya que contiene elementos valiosos de las historias de los pueblos tradicionales, el conocimiento vivo y su compleja cosmogonía.

En ambos municipios, la topofilia mítica está presente en el pensamiento de los pobladores. Estas percepciones están ligadas a una atmósfera mística en cuanto a lo sobrenatural mismo que guarda una estrecha relación con la identidad, el sentido de pertenencia y la noción de hogar.

El territorio no es un escenario pasivo sino un agente condicionante en la construcción del imaginario social y la topofilia mítica. De esta manera las fronteras entre lo sagrado y lo profano se articulan de manera particular en cada localidad y establecen redes de correspondencia cultural.

Los saberes resguardados en la memoria comunitaria son una forma de conservación de estas formas de conocimiento, formas de vida  y son una forma de resistencia de su memoria histórica y patrimonial.

Azucena Ruiz Vásquez
Artículo publicado el 13/08/2026

Bibliografía

Cesare Segre. (1985) Principios de análisis del texto literario, trad. de M. Pardo, Barcelona, Crítica.

Manuel  Orozco  y  Berraed, (1979) Códice Ramírez. Manuscrito del siglo XVI intitulado Relación del origen de los indios que habitan  esta Nueva  España,  según  sus  historias, México, Innovación

Diego CataláN. (1985) Catálogo general del Romancero pan-hispánico, Madrid, Seminario Menéndez Pidal-Gredos

Durán Diego de (1977) Historia de las Indias de Nueva España e islas de la tierra firme. Manuscrito del siglo XVI, vol. 2 Ángel María Garibay, ed. México, Porrúa

González Aurelio, (2024) (edit.), Vamos a contar historias, San Luis Potosí, El Colegio de San Luis A.C.

Graf Arturo (1931) The history of the Devil, New York, The Macmillan Company

Mateo Nopala, Naucalpan, Estado de México. En: La Montaña en el Paisaje Ritual, Johanna Broda, Stanislaw Iwanisewski y Arturo Montero (Coord.); Instituto de Investigaciones Históricas‐UNAM, , pp. 269-294, México, Escuela Nacional de Antropología e Historia‐INAH

Rivas Castro Francisco(2009) El culto a las deidades del agua en el cerro y cañada de San

Tuan, Yu Fu (2007). Topofilia. Un estudio de las percepciones, actitudes y valores sobre el entorno, 2007, Santa Úrsula, Melusina

 

Notas
[1] https://es.climate-data.org/america-del-norte/mexico/mexico/malinalco-873102/
[2] En 2010, dentro del marco del turismo cultural, Malinalco pasó a formar parte del Programa Pueblos Mágicos (ppm), de la Secretaría de Turismo (Sectur). Esto con el propósito de aprovechar el patrimonio tangible e intangible que a lo largo de muchos años su comunidad ha ido construyendo. Desde principios de la década de 1990 este poblado ha sido de interés para inversionistas inmobiliarios y turísticos.
[3] De su superficie de 201.54 km. El 33.85% está dedicada a la agricultura y el 5.85% se usa como pastizal. Además, el 32.97% es selva baja y el 26.6% de bosque el clima es caluroso la mayor parte del año.
[5] Así se le llama al favor de llevar a alguien en el caballo u otro medio de transporte.
[6] Relato anónimo de un habitante del barrio de San Martín, Malinalco
[7] Relato de Alberto Gutiérrez, habitante de El Tamarindo, Zumpahuacán
[8] Relato de don Filimón Nieto Montes, habitante de San Gaspar
[9] Relato de don Ángel Castro, habitante de Barrio de San Martín, Malinalco
[10] Personaje legendario de Zumpahuacán. Un general de la época revolucionaria al que se le atribuyen poderes sobrenaturales y poder económico que le fue facilitado por el diablo mediante un pacto o empautamiento.
[11] Relato de don Audón Quiroz, campesino del barrio de Santa María, Malinalco
[12] Relato de don Jacinto, habitante de Malinalco
[13] Relato de un habitante de San Pablo Tejalpa, Zumpahuacán

 

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