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EL DESTIERRO ROSA: conflicto socioambiental de la bauxita y el aluminio en las minas de ginea en africa oxidental

por Juan José Martínez
Artículo publicado el 18/08/2026

 Resumen
El presente ensayo analiza el conflicto socioambiental derivado de la extracción de bauxita y la producción de aluminio, tomando como referencia el desplazamiento de comunidades en Guinea, África Occidental. Aunque el aluminio suele asociarse con el reciclaje y con modelos de economía circular, una parte importante de su producción mundial continúa dependiendo de aluminio primario obtenido de la bauxita, cuya explotación a cielo abierto puede generar deforestación, erosión, pérdida de biodiversidad y afectaciones sociales. El caso de Hamdallaye permite observar que los costos de una materia prima estratégica pueden trasladarse a comunidades con menor capacidad económica y política. El problema se aborda también desde la criminología verde, entendida como una perspectiva que estudia los delitos, daños y formas de victimización relacionados con el ambiente. A partir de los planteamientos de Israel Estrada Camacho y Wael Hikal se vinculan criminología, medio ambiente e industria del aluminio, destacando la necesidad de prevenir no sólo conductas formalmente delictivas, sino también daños ambientales y sociales que pueden producirse dentro de actividades económicas legalmente autorizadas.

Introducción
Una de las acciones más populares en la cultura del cuidado del medio ambiente tiene que ver con el reciclaje de materiales en la vida cotidiana y en la industria. El reciclaje es un proceso cuyo objetivo es transformar residuos en nuevos productos o en materia prima para su posterior utilización. Universalmente aceptada, la idea de priorizar las industrias que funcionan a través del reciclaje ha sido una premisa que favorece el desarrollo sustentable. Sin embargo, la imagen positiva del reciclaje no significa que todas las cadenas productivas relacionadas con materiales reciclables estén libres de impactos ambientales. Un ejemplo especialmente relevante es la industria del aluminio.

El aluminio posee una característica ambiental muy valiosa: puede reciclarse repetidamente y reincorporarse a procesos productivos. No obstante, antes de llegar a ese circuito existe una cadena de suministro que, cuando depende de aluminio primario, comienza con la extracción de bauxita. Esta diferencia es fundamental, porque permite evitar una lectura simplificada en la que un material reciclable sea considerado automáticamente un material sin costos ambientales. El análisis debe abarcar su ciclo de vida, el territorio donde se extraen los recursos, las personas afectadas y la distribución de beneficios y perjuicios.

En este punto la problemática ambiental puede conectarse con la criminología. Tradicionalmente, esta ciencia se ha concentrado en el delito, las conductas antisociales, las víctimas, el control social y la prevención. Sin embargo, el deterioro de los ecosistemas, la explotación irregular de recursos, la contaminación y los conflictos socioambientales han ampliado el campo de observación criminológico. La llamada criminología verde permite estudiar no solamente aquellas conductas que una legislación tipifica como delito ambiental, sino también daños graves a la naturaleza y a las comunidades que pueden quedar fuera de una respuesta penal efectiva. Desde esta perspectiva, el conflicto de la bauxita en Guinea no es únicamente un problema minero o económico: también puede examinarse como un fenómeno de daño, victimización, poder, desigualdad y prevención.

Desarrollo
La industria mundial del aluminio produce alrededor de 70,593 millones de toneladas al año (Instituto Mexicano del Aluminio, 2023) y el valor anual del mercado mundial ronda los 93,100 millones de dólares, cifras relevantes para los sistemas económicos de numerosos países. El Foro Económico Mundial (2024) prevé, además, un incremento importante de la demanda de aluminio hacia 2030. El crecimiento esperado resulta comprensible por el uso de este metal en transporte, construcción, envases, infraestructura eléctrica y diversas tecnologías; pero también obliga a preguntar de dónde provendrá la materia prima y qué impactos acompañarán ese crecimiento.

Cuando se habla de aluminio se piensa inmediatamente en reciclaje; sin embargo, una proporción considerable del aluminio producido en el mundo continúa siendo aluminio primario, es decir, metal obtenido a partir de minerales y no de chatarra recuperada. La bauxita es la principal roca utilizada para producirlo. Su extracción se realiza habitualmente mediante minería a cielo abierto y se concentra en países como Guinea, Australia, Brasil y Jamaica. De manera aproximada, para obtener una tonelada de aluminio se requiere procesar varias toneladas de bauxita. Este tipo de explotación transforma físicamente el territorio, remueve cobertura vegetal, altera el suelo y puede afectar flora, fauna, agua y paisaje (Ecofest, 2018).

La extracción de bauxita ha generado diversos conflictos socioambientales alrededor del mundo. Entre ellos destaca el desplazamiento de habitantes de Hamdallaye, en Guinea, país de África Occidental que posee algunas de las reservas y operaciones de bauxita más importantes del planeta. Más de 500 personas de comunidades cercanas fueron reubicadas para permitir la expansión minera. Sus viviendas y tierras formaban parte de un territorio ocupado durante generaciones; al ser desplazadas, las familias no sólo perdieron un espacio físico, sino también vínculos comunitarios, formas de subsistencia y elementos culturales asociados con el territorio. De esta manera, un impacto ambiental se convierte también en un impacto social.

Detrás de este conflicto se encuentra una cadena económica internacional. Alemania importa millones de toneladas de bauxita para producir aluminio que posteriormente abastece, entre otras actividades, a la industria automotriz; una parte muy elevada de esas importaciones procede de Guinea (Salva la Selva, 2024). Esto evidencia una característica central de muchos conflictos ambientales contemporáneos: los beneficios del consumo y de la transformación industrial pueden localizarse a miles de kilómetros del lugar donde se concentran los costos ecológicos y sociales. El automóvil, la lata, el perfil de construcción o la pieza industrial terminada difícilmente muestran al consumidor el territorio removido para obtener la materia prima.

Aquí adquiere relevancia la criminología verde. Conviene, sin embargo, hacer una precisión conceptual. En la literatura criminológica el término “criminología ambiental” también se utiliza para estudiar cómo el espacio físico y las condiciones del entorno influyen en la aparición de conductas antisociales. Wael Hikal (2009) la describe como el estudio de factores ambientales —como el espacio, la estructura del escenario, el calor, el frío o el ruido— y de sus efectos sobre la conducta antisocial. Esta concepción es útil para comprender la relación conducta-ambiente, pero no es exactamente idéntica a la criminología verde contemporánea, cuyo objeto principal son los daños y delitos contra la naturaleza.

La distinción no es menor. Si se utiliza “ambiental” en el sentido propuesto por Hikal, el ambiente funciona como un factor que puede influir en la conducta humana. Si se utiliza “verde” en el sentido de los estudios sobre daño ecológico, el ambiente deja de ser solamente escenario o factor y se convierte también en bien afectado, objeto de protección y, desde algunas perspectivas, incluso en una víctima susceptible de sufrir deterioro. Ambos enfoques pueden encontrarse en un mismo fenómeno: las condiciones económicas, sociales y territoriales influyen en las conductas de personas, empresas y grupos, mientras que esas conductas producen a su vez consecuencias sobre ecosistemas y comunidades.

En México, Israel Estrada Camacho desarrolló tempranamente esta conexión entre criminología y protección ambiental. Estrada Camacho (2010) advierte que la actividad humana provoca desequilibrios expresados en contaminación del agua, aire y suelo, pérdida de bosques y selvas y extinción de flora y fauna. Su trabajo coloca los delitos ambientales dentro del análisis criminológico y recuerda que la respuesta jurídica busca proteger recursos naturales, biodiversidad y condiciones ambientales indispensables para el bienestar. Además, su trayectoria académica ha vinculado la criminología ambiental con temas como tráfico de flora y fauna, tala clandestina, contaminación de suelos e impacto ambiental.

Desde esa lógica, hablar de “crímenes contra la naturaleza” exige ir más allá de la imagen tradicional del delincuente individual. Los daños ambientales pueden derivar de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de especies o a la explotación ilegal de recursos, pero también pueden surgir de decisiones empresariales, omisiones de autoridades, incumplimientos regulatorios o actividades formalmente legales cuyos efectos resultan desproporcionados. Estrada Camacho (2010) muestra que el derecho penal ambiental mexicano protege, entre otros bienes, recursos naturales, flora, fauna, ecosistemas, agua y suelo, y que incluso la falsificación u ocultamiento de información utilizada para simular el cumplimiento ambiental puede adquirir relevancia penal.

Esta idea permite analizar el caso de Guinea con una mirada criminológica crítica sin afirmar, de manera automática, que toda actividad minera constituye un delito. La criminología verde distingue precisamente entre legalidad y daño: una operación puede contar con permisos y, aun así, producir consecuencias ambientales o sociales que merezcan estudio. La pregunta criminológica no se limita entonces a “¿qué ley se violó?”, sino que incorpora otras: ¿quién obtiene el beneficio?, ¿quién soporta el daño?, ¿qué grupos tienen capacidad para defenderse?, ¿qué controles existían?, ¿qué conductas pudieron prevenirse?, ¿hubo reparación suficiente?, ¿la regulación protege realmente a las personas y a la naturaleza?

En Hamdallaye, la pérdida de territorio y el desplazamiento muestran una forma de victimización socioambiental. Las víctimas no son únicamente individuos aislados; pueden ser familias, comunidades completas y ecosistemas. La afectación puede manifestarse como pérdida de vivienda, deterioro de medios de subsistencia, modificación del paisaje, reducción de servicios ecosistémicos o incremento de desigualdades. Por ello, la criminología verde resulta particularmente adecuada para estudiar conflictos en los que existe una asimetría considerable entre grandes intereses económicos y comunidades con recursos limitados para negociar o exigir reparación.

La conexión con la industria del aluminio es directa. El aluminio no debe ser considerado ambientalmente bueno o malo por sí mismo; su impacto depende del origen de la materia prima, de la energía utilizada, de la eficiencia del proceso, del control de emisiones y residuos, del respeto a las comunidades y, especialmente, de la proporción de material reciclado que pueda reincorporarse. Una industria que incrementa el reciclaje reduce la presión sobre la extracción primaria, aunque no elimina todas sus obligaciones ambientales. De ahí que la economía circular deba acompañarse de trazabilidad, cumplimiento legal, evaluación de impactos y prevención.

La prevención es precisamente uno de los puntos donde criminología y gestión ambiental pueden dialogar con mayor claridad. Hikal ha definido la prevención, dentro del pensamiento criminológico, como la anticipación de un hecho y la preparación de medios para impedirlo; trasladada al campo ambiental, esta lógica supone identificar riesgos antes de que se conviertan en contaminación, degradación o conflicto social. En una cadena de aluminio esto implica, por ejemplo, conocer el origen de la bauxita, evaluar proveedores, verificar el cumplimiento ambiental, controlar emisiones, gestionar residuos, prevenir afectaciones al agua y al suelo, establecer mecanismos de denuncia y asegurar medidas de reparación cuando el daño ya ocurrió.

El caso de Guinea también puede contrastarse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La Agenda 2030 plantea metas relacionadas con producción y consumo responsables, reducción de desigualdades y protección de ecosistemas terrestres (ONU Pacto Mundial, 2015). Cuando una cadena productiva genera riqueza global a costa de pérdida territorial, deterioro ecológico y empobrecimiento local, aparece una contradicción entre el discurso de sostenibilidad y la realidad material del proceso. La sostenibilidad, por tanto, no puede medirse únicamente por la posibilidad técnica de reciclar un metal; debe considerar las condiciones sociales y ambientales de toda su cadena.

Guinea es sólo un ejemplo de los múltiples impactos socioambientales relacionados con la extracción de minerales. La bauxita, de tonalidades que pueden ser rojizas o rosadas, ofrece una ironía que da sentido al título de este ensayo: para las comunidades desplazadas, el territorio no se transformó en un “mundo color de rosa”. La imagen del progreso industrial contrasta con una realidad de pérdida, desigualdad y deterioro que permanece lejos de los centros donde se consume el producto final.

Conclusión
El aluminio representa una paradoja ambiental. Es un material altamente reciclable y estratégico para múltiples industrias, pero su producción primaria depende de una actividad extractiva capaz de generar impactos intensos sobre el territorio. Por ello, evaluar su sostenibilidad exige mirar más allá del producto terminado y reconocer toda la cadena que comienza con la bauxita. El caso de Hamdallaye demuestra que los costos de esa cadena pueden recaer sobre comunidades que reciben pocos beneficios y enfrentan, en cambio, desplazamiento, pérdida territorial y deterioro de sus condiciones de vida.

La criminología aporta una perspectiva especialmente útil para comprender esta problemática. Hikal permite recordar que existe una relación entre ambiente y conducta humana, mientras que Estrada Camacho incorpora de manera directa los delitos ambientales y la protección de los recursos naturales al campo criminológico. A partir de ambos enfoques, la criminología verde amplía la pregunta jurídica sobre la existencia de un delito y dirige la atención hacia el daño, las víctimas, las relaciones de poder, los mecanismos de control y las posibilidades de prevención.

La conexión entre criminología, medio ambiente y aluminio no pretende criminalizar a una industria por el simple hecho de transformar recursos naturales. Su utilidad consiste en identificar cuándo una actividad económica produce o tolera daños evitables, cuándo incumple controles, cuándo desplaza injustamente sus costos hacia comunidades vulnerables y qué medidas pueden prevenir esas consecuencias. El verdadero reto para la industria del aluminio no es solamente reciclar más, sino asegurar que desde la extracción de la materia prima hasta la reincorporación del metal a nuevos procesos productivos exista responsabilidad ambiental y social. Sólo entonces el valor económico del aluminio podrá acercarse de manera coherente al discurso de sostenibilidad que frecuentemente lo acompaña.

 Juan José Martínez
Artículo publicado el 18/08/2026

REFERENCIAS
Ecofest. (2018). Aluminio y bauxita: impacto socioambiental y alternativas de consumo. https://goo.su/NOsyP
Estrada Camacho, I. (2010). Criminología ambiental: Los delitos ambientales. Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, (4), 1–9. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5255513
Foro Económico Mundial. (2024). La demanda de aluminio aumentará un 40% de aquí a 2030. ¿Cómo fabricarlo de forma sostenible? https://goo.su/6ghzrHd
Hikal, W. (2009). La necesidad de adoptar el modelo europeo en la Criminología mexicana. International e-Journal of Criminal Science, (3), Artículo 2. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4875970.pdf
Instituto Mexicano del Aluminio. (2023). El impulso renovado en la producción mundial de aluminio primario en el segundo semestre de 2023. https://goo.su/c2S9vz
ONU Pacto Mundial. (2015). 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para transformar el mundo. https://www.pactomundial.org/que-puedes-hacer-tu/ods/
Salva la Selva. (2024). Comunidades desplazadas por mina de bauxita en Guinea. https://goo.su/bs4Xw

 

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