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El Chiloé olvidado / Chile

por Zenobio Saldivia
Artículo publicado el 27/01/2026

rosa-saldivia
A la memoria de mi hermana
Rosa Saldivia Maldonado
quien partió al Infinito hace unas semanas
desde esta isla
tan querida para nosotros

 

 

 

Algunos antecedentes
Este mes de enero del presente año (2026), la República de Chile, está de plácemes pues se cumplen 200 años de la anexión de esta isla al Chile republicano. Ahora bien, cuando pensamos en Chiloé, inmediatamente a muchos se nos viene a la mente un mundo mágico, misterioso, pletórico de mitos, de pincoyas, traucos, invunches, basiliscos, barcos fantasmas (como el Caleuche), tradiciones religiosas, brujos dependientes de la Recta Provincia y de expresiones culturales; otros, traen a presencia la abundancia de papas, los milcaos y los curantos saturados de mariscos, carne ahumada y salchichas; otros rememoran la distintiva y pletórica imagen de la arquitectura peculiar de sus iglesias, de sus antiguas casas de alerce, de su santería ardorosa, de su fe religiosa, o de una biodiversidad asombrosa, con referentes orgánicos peculiares. A ello, hay que adicionarle el fervor de los isleños hacia el Rey de España y la fuerte presencia de los jesuitas, quienes, hasta su expulsión en 1767, encontraron los medios para construir iglesias con la voluntad sostenida de los nativos en muchas islas de este archipiélago, así como también por supuesto, en la Gran Isla de Chiloé.

palafito

Lo precedente es lo que no se olvida, empero ello no es todo Chiloé; lo mencionado es apenas una aproximación al pletórico universo de esta región. En efecto, esta gran isla y archipiélago, es un mundo muy extenso que encierra diversos lugares geográficos, extensos bosques, ríos, lagos, una costa con sus inconfundibles golfos, golfetes, desembocaduras, veriles, bajos, farellones, caletas, ansas, ensenadas, islas e islotes con características de una flora y fauna endémica y una rica biodiversidad en general que impresionó vivamente a Charles Darwin cuando incursionó estos lares en 1834. Y lo propio le sucedió al botánico contratado por el Gobierno de Chile en 1830, Claudio Gay; quien nos ha legado una impresionante radiografía de la flora y fauna chiloense, tras realizar su expedición científica por esta zona, desde fines de 1834 y comienzos de 1835. Toda esa rica biodiversidad isleña, quedó descrita en los diversos tomos de Botánica y en los de Zoología de su magna obra: Historia Física y Política de Chile (1844-1871); todo lo anterior, corresponde al Chiloé mirado por la ciencia. Además, en esta Gran Isla y Archipiélago, se puede observar aún hoy, una toponimia que deja de manifiesto el pasado de la cultura huilliche y un pretérito histórico, en el cual se entrecruzan y matizan costumbres con sello hispánico colonial y las usanzas del Chile continental.

quintanillaIncorporación al territorio nacional de Chile
A la fecha de la Declaración de la Independencia de Chile, el 12 de febrero de 1818, Chiloé se encontraba aún bajo la égida de la Corona Española y era gobernado por el militar realista Antonio de Quintanilla y Santiago (1787-1863), quien resistió exitosamente dos intentos de conquista de las fuerzas chilenas (1820 y 1824); empero finalmente el 13 de enero de 1826 tras los combates de Bellavista y del río Pudeto, cerca de Ancud, Quintanilla capituló ante las tropas comandadas por el general Ramón Freire. Días después de la rendición formal, el militar y gobernador español mencionado y Ramón Freire, firman el Tratado de Tantauco (19 de enero de 1826) con lo cual la Gran Isla de Chiloé quedó unida a la República de Chile.

El Chiloé olvidado
En lo que sigue, sin embargo, nos concentraremos exclusivamente en un Chiloé olvidado; esto es, en traer a presencia todo lo que esta región y sus habitantes han aportado al país como parte del proceso de construcción de la Republica y en cuanto a la consolidación de Chile como país independiente. Así entonces, tenemos que tener muy claro en nuestra memoria, que esta isla ubicada a latitud de 41º 45′ Sur (Canal Chacao/Ancud) hasta latitud 47º 00′ Sur (Golfo de Penas) -según la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante-, ha desempeñado diversos roles que han tributado significativamente a la construcción de nuestra república y que no siempre han sido debidamente tratados en la historiografía nacional. Entre éstos, el devenir histórico nos permite apreciar los siguientes:

Chiloé punto obligado de abastecimiento
La Gran Isla de Chiloé y el archipiélago homónimo, luego de su anexión a la República de Chile, siempre fue considerado como un vasto reservorio de abastecimiento natural para los requerimientos de la Armada de Chile, así como para la recepción y atención de las necesidades de los inmigrantes que debían asentarse en Valdivia, Llanquihue y Magallanes. Empero, no solamente fue un pilar fundamental para el apoyo logístico a los inmigrantes, también desde esta Isla y Archipiélago, los propios isleños emigraron masivamente a otros lugares del país, principalmente a la Patagonia, tanto al lado occidental como al lado oriental, aportando con su experticia como carpinteros, loberos y pescadores, como navegantes de pequeñas embarcaciones; o bien aportando en los roces para la construcción de caminos, o en las tareas de la ganadería bovina y ovina, por ejemplo. Por otro lado, tengamos presente también que en esta isla que concita nuestra atención, desde fines del Siglo del Progreso y hasta los años setenta del siglo XX, se observaban varios bancos de ostras, que sistemáticamente entregaban sus bivalvos en el comercio nacional; una de estas ostriculturas era la que estaba situada en Quetalmahue y que fue muy importante durante el siglo XIX y XX.

Chiloé como astillero
También la Isla Grande de Chiloé, desde los tiempos de la Colonia, era considerada un adecuado lugar para un astillero naval, donde se construían diversas embarcaciones, y ello continuó durante todo el siglo XIX, -aunque nunca la Armada de Chile ni las máximas autoridades políticas nacionales- lo mencionan o identifican de este modo a la isla. Además, esta región actuó como una punta de lanza o una base de apoyo para la materialización de la política de expansión territorial del Chile republicano; incluso también esta zona austral sirvió como un lugar de resguardo y de aprovisionamiento para la Escuadra Nacional y como base logística en situaciones de confrontación con naves enemigas.

Chiloé cómo lugar para enganchar marineros y colonos
Chiloé es el lugar que ofreció los puertos, las maderas, animales, productos agropecuarios, charqui, huevos, carnes, aves, papas, hortalizas, agua fresca, cerveza y otros recursos para la manutención de los inmigrantes en tránsito, que debían dirigirse a sus tierras debidamente asignadas. Luego, para llevar y/o intercambiar éstos y otros recursos mencionados, a los inmigrantes ya asentados en dichos lugares, principalmente en Llanquihue, Puerto Montt, Magallanes y otros lugares, en las décadas de los años cuarenta y cincuenta del siglo XIX. Chiloé no fue sólo un lugar de descanso o de espera para los inmigrantes; también la Armada de Chile, le debe muchísimo a Ancud y otros lugares de esta isla, puesto que en esta región encuentran todo lo que necesitan para preparar sus raciones frescas y reparar sus naves; además, la Marina de Chile, recurre a los propios chilotes para enganchar marineros, cuando por razones geopolíticas se hace necesario, por ejemplo para la fundación de Pta. Arenas (1848), o para trasladar desde esta isla colonos a las recién fundadas ciudades australes. E incluso también desde esta isla, se engancharon muchos chilotes que cayeron combatiendo en la Guerra del Pacífico.

Además, Chiloé fue el centro de atención, en situaciones de aprestos bélicos; v.gr. al instaurar u apostadero naval en Abtao durante los años de la Guerra contra Perú y Bolivia (1836-1838) y enfrentar a las naves enemigas. O bien, luego entre los años 1865-1866, en que se refuerza la infraestructura naval de este apostadero mencionado y se organizan grupos de fusileros en los farellones cercanos, para enfrentar ahora a las naves españolas, que no pudieron destruir la Escuadra Chilena; por ello luego bombardearon Valparaíso, en marzo de 1866.

Hacia una conclusión
El Archipiélago de Chiloé y la gran Isla homónima, considerando su universo humano, natural y cultural, ha entregado un apoyo muy relevante al país en general y a la Marina de Chile en especial, ora para la construcción de naves en la región, ora como fuente de recursos, como punto topográfico para la cooperación y la consolidación de los inmigrantes de Valdivia, Osorno y Llanquihue y en la fundación del puerto de Melinka, del actual Puerto Montt, de Punta Arenas, Porvenir y Tortel, entre otros.

A su vez, las peculiares características de su rica y extensa biodiversidad, favoreció el comercio con los puertos y ciudades australes; así como también fue claramente un lugar de resguardo y de aprovisionamiento para la Escuadra Nacional. Por tanto, la República de Chile le debe mucho a aquellos chilotes humildes, modestos y anónimos que consolidaron la soberanía chilena en la región de Magallanes y en otros lugares del país.

Zenobio Saldivia
Artículo publicado el 27/01/2026

Artículo publicado originalmente en universitam.com 

 

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